«No estamos por sillones»

28/10/2019

Podemos aprovechó su mitin de ayer en Gran Canaria para desenmascarar al PSOE, al que acusa de gobernar al dictado de los poderes económicos, y para hacer un llamamiento al votante de izquierdas, incluidos a los socialistas «de corazón», para garantizar así que a partir del 10 de noviembre haya un gobierno «que cambie la vida de la gente». Su secretario general y líder nacional, Pablo Iglesias, se esforzó en demostrar que si no ha habido gobierno progresista en Madrid es porque el presidente en funciones, Pedro Sánchez, no ha querido. «Los poderes económicos no han parado de trabajar para impedir que estemos en el gobierno».

Acusó abiertamente a Sánchez de haber convocado estas nuevas elecciones porque piensa que el PSOE rozará la mayoría absoluta y que Unidas Podemos se va a hundir y porque, de paso, así refuerza el bipartidismo con el PP, porque, también lo afirmó explícito, se cocina un pacto entre ambas formaciones después de los comicios. «La gente no es idiota y sabe de qué va esto». A su juicio, el plan es evidente. «El plan es con Casado (PP), que gobiernen los de siempre, con las políticas económicas de siempre». Y ante eso, dijo, el antídoto es una Unidas Podemos fuerte que obligue a Sánchez a pactar. «El día 10, solamente ese día, tenéis el mismo poder que Florentino Pérez, que los accionistas de los medios de comunicación, que Ana Botín, sois la garantía de que el PSOE no pueda gobernar con el PP».

Ante un público entregado en la Gallera del López Socas que lo recibió al grito de presidente y que le pidió que no se canse, Iglesias subrayó que Podemos no está en un gobierno para figurar en un sillón, sino para tener competencias y «cambiar las cosas». Sí, contó que se los ofrecieron, los de un ministerio de Vivienda que no existía y que no podía evitar los desahucios ni regular los precios de los alquileres, y una vicepresidencia que solo servía para figurar, pero no los quisieron. «Demostramos a este país que no estamos aquí por unos sillones, estamos para tener competencias y cambiar la vida de la gente, a nosotros no se nos compra con sillones», sentenció, justo antes de recordar que a Podemos, entre otras cosas, no le prestan dinero los bancos, como al resto de partidos, sino la gente anónima, más de dos millones de euros más con préstamos de 20, 40 o 50 euros. En ese contexto, defendió una ley que prohíba a los bancos financiar a los partidos y ser propietarios de medios de comunicación.

El otro foco de atención de la intervención ayer del aspirante a presidente del Gobierno por Unidas Podemos fue la desaceleración económica. Reprochó que haya partidos más interesados en esta campaña en hablar de Franco y de Cataluña, pero para Iglesias lo que toca ahora, «el gran tema de esta campaña», es explicar cómo va a afrontar España la desaceleración económica que se avecina. «Desaceleración significa recortes, pues hay que responder en esta campaña a una pregunta muy sencilla, si los recortes van a ser por arriba, a los poderosos, o por abajo, que la mayoría social de este país cargue otra vez con una crisis económica de la que no es responsable». Ante ese escenario, Pablo Iglesias explicó que el programa de Podemos está en la Constitución Española. Instó al resto de partidos a dejar de arrojársela «como un ladrillo» y les pidió que la abrieran. Les recordó el artículo 31, el que habla de una fiscalidad progresiva, por eso Podemos quiere que los que más tienen sean los que más se esfuercen; el 35, que fija el derecho al trabajo y a una remuneración digna, y avanzó que Podemos propondrá subir el salario mínimo a los 1.200 euros; el 47, que garantiza el derecho a la vivienda, por lo que, dijo, Podemos defiende que el sector público ha de intervenir en ese mercado para evitar los alquileres abusivos; o el 50, que dice que las pensiones se han de actualizar de manera periódica, ante lo que su partido propone que «al IPC y por ley». Abogó por una empresa nacional de la energía, por escuelas infantiles de 0 a 3 años públicas y gratuitas, por derogar la reforma laboral, por que se cumpla la ley de dependencia y por desprivatizar servicios públicos.

Se dirigió a los constitucionalistas de «charanga y pandereta» para advertirles de que «es más patriota proteger la sanidad pública y a sus profesionales que comprar banderas enormes o amenazar con el 155».

Antes de Iglesias intervinieron varios candidatos de la lista al Congreso por Canarias, entre ellos Hiurma Castejón, de Izquierda Unida y número 3 por Las Palmas, que recordó el drama de la violencia de género y reprochó que los partidos que dicen defender Canarias hayan apoyado proyectos que ha tumbado la gente, como Tindaya, el macromuelle de Agaete o las prospecciones petrolíferas. «Échale mojo», sentenció.

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