La imagen de la felicidad socialista

16/06/2019

El pasado sábado 15 de junio pasará a la historia política de Canarias. Principalmente, porque en Santa Cruz de Tenerife y en San Cristóbal de La Laguna gobernará el Partido Socialista, mandando a la oposición a una CC que parecía inamovible. Sonrisas y lágrimas en las dos principales ciudades tinerfeñas.

Las concentraciones de la multitud a las puertas de los consistorios de La Laguna y Santa Cruz las horas previas al pleno de investidura, daba buena muestra de que allí iba a pasar algo grande. Como si de un concierto de rock, o de algún partido de fútbol se tratara, en las dos principales ciudades de Tenerife se vivió este pasado sábado dos mañanas históricas.

En Santa Cruz, José Manuel Bermúdez perdió el buque insignia de CC en la isla, que no conocía otro mandatario que no fuera de ese partido. De ahí que las lágrimas se adueñaran de los ojos de los concejales ganadores, y de muchos asistentes presentes. Patricia Hernández suspiró cuando la secretaria del pleno fue contabilizando los votos, y comprobó que finalmente los dos concejales de Cs no faltaron a su palabra. Entre los presentes, un Carlos Alonso cariacontecido asistía a uno de los días más duros para su partido. El discurso de Bermúdez, de muy mal perdedor, demostró que la derrota no entraba en sus planes, y por lo tanto las reacciones distaron mucho de ser ‘deportivas’.

Gustavo Matos, muy emocionado durante el pleno en La Laguna. / <b>Diario de Avisos</b>
Gustavo Matos, muy emocionado durante el pleno en La Laguna. / Diario de Avisos

Por su parte, en La Laguna, Luis Yeray Gutiérrez hizo historia al conquistar un territorio que es el corazón de los nacionalistas de CC. Aunque aquí el resultado de las votaciones estaba claro, eso no fue motivo para que a las afueras del Ayuntamiento lagunero la multitud se agolpara, queriendo ser testigos de un cambio muy esperado por muchos. Luis Yeray no podía ocultar su emoción al coger el bastón de mando, Gustavo Matos lloraba entre el público asistente, en gran parte porque se acordaba de otro ilustre socialista lagunero, su padre José Matos. Santiago Pérez, visiblemente emocionado, cumplió su misión de acabar con la hegemonía de CC en su municipio, una batalla a la que ha dedicado gran parte de su vida política. Ese día acabaron las viejas rencillas que tuviera con el que un día fue su partido, y el que sigue teniendo en su corazón. Todos se dieron las manos, y continuaron la fiesta en una finca de la costa lagunera, con la incorporación de la flamante alcaldesa de Santa Cruz de Tenerife.

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