Pomares es el candidato de Fernando Clavijo para Radiotelevisión Canaria. / EFE

Coqueteando con el enemigo

Los puentes de los socialistas con CC incomodan en un sector importante del partido: la posibilidad de aceptar a Pomares en RTVC es el episodio más reciente

Francisco Suárez Álamo / Directtor de canarias7
FRANCISCO SUÁREZ ÁLAMO / DIRECTTOR DE CANARIAS7 Las Palmas de Gran Canaria

En dos años de legislatura, el Partido Socialista ha perdido bastiones tan importantes como la Alcaldía de Santa Cruz de Tenerife y el Cabildo de Fuerteventura. Y en ambas operaciones ha participado Coalición Canaria (CC), que se ha hecho con el bastón de mando en la capital tinerfeña y que maneja también la corporación insular majorera. Pese a ello, desde un sector de la dirección socialista se insiste en mantener los puentes de diálogo con CC, pensando en que puede ser el socio preferente en 2023 para una mayoría de gobierno regional. En esa estrategia se encuadra la posibilidad de aceptar ahora que el periodista Francisco Pomares, el candidato de Fernando Clavijo a la Junta de Control de Radiotelevisión Canaria, obtenga los parabienes de los socialistas, pese a la manifiesta hostilidad de Pomares con el PSOE canario y con la gestión del Gobierno regional.

El malestar en buena parte de los socialistas es evidente. No solo entre los santacruceros y majoreros, que hablan por la herida del poder perdido en sendas mociones de censura, sino en todas las islas. Esa sensación de que el partido bendice una línea contraria a sus intereses se acrecienta cuando en Madrid ven que tanto Ana Oramas en el Congreso como Fernando Clavijo en el Senado se alinean con el bloque cada vez más consolidado que forman el Partido Popular y Vox, embarcados a su vez en una dinámica de acercamiento para facilitar una mayoría conservadora en las próximas elecciones generales. Nadie en el PSOE canario duda de que Oramas, Clavijo o quienes sean los parlamentarios de CC en las Cortes tras las próximas elecciones votarán contra la continuidad de Pedro Sánchez.

El caso de Pomares es paradigmático: el PSOE da por buena la reactivación de la elección de la Junta de Control de RTVC a sabiendas de que CC insiste en mantener un candidato que fue el obstáculo para que la lista conjunta saliese aprobada en primera instancia. Lo más contradictorio es que se reactiva ese proceso al tiempo que el Parlamento inicia el proceso para tramitar como proyecto de ley el decreto del Gobierno de Ángel Víctor Torres que ha permitido al administrador único de RTVC salir de la interinidad que vivía el ente, y que es fruto de las decisiones que tomó en su día el Ejecutivo de Fernando Clavijo -con el apoyo expreso de Francisco Pomares en todo momento-.

El volcán vale para frenar los congresos insulares pero no para dejar trabajar a RTVC sin injerencias

Así, el Parlamento se encuentra ahora revisando una ley que incluye la elección de la Junta de Control con unas competencias que pueden sufrir modificaciones en el trámite parlamentario. Es más, en el pacto y en el propio PSOE, así como en el PP, son muchos los que entienden que entre las cuestiones a revisar está el abanico competencial de la propia Junta de Control, ante el riesgo de que se convierta en un órgano que lastre la gestión diaria de la tele y la radio. Sea quien sea el director general.

A esto se unen las dudas sobre la idoneidad de candidatos como Francisco Pomares. No solo por su pasado como accionista de Socater, que prestó servicios durante años a Televisión Canaria, sino por sus vínculos comerciales con empresas de comunicación que igualmente prestan servicios al canal autonómico y que, en el caso de la Cadena Ser, compiten con Canarias Radio. La pregunta es obvia: ¿cómo puede participar Pomares en las decisiones para potenciar la radio autonómica cuando la misma compite con la emisora que abona sus servicios al candidato de Clavijo a la Junta de Control?

Por si fuera poco, sigue viva en un juzgado tinerfeño la instrucción de la querella presentada por dos empresas audiovisuales contra Pomares por la presunta falsificación de su expediente para conseguir una plaza de profesor universitario en La Laguna. El asunto fue desvelado antes de la primera votación sobre la idoneidad de la candidatura para la Junta de Control y Pomares eludió dar explicaciones cuando se le preguntó en sede parlamentaria. Entonces el PSOE, como otros partidos del pacto regional, lo pasaron por alto convencidos de que se iba a cumplir el pacto global de apoyar la candidatura de Francisco Moreno como director general del ente RTVC. Al descubrir que CC se desmarcaba, la votación se frustró, precisamente por una fuga de votos en el bloque compuesto por CC, PP y Cs que se interpretaron entonces como desmotración de que Pomares no era la persona idónea. Ahora las circunstancias son otras: el PSOE ya sabe que CC no quiere un desarrollo armónico de RTVC en la nueva etapa que se abre y sobre Pomares pesa también una causa judicial.

Por último, pocos en las filas del PSOE entienden que se vuelva a reabrir el conflicto de la Junta de Control cuando RTVC vive un momento de reconocimiento generalizado en todo el sector de la comunicación por su trabajo como servicio público en la cobertura de la crisis derivada de la erupción volcánica en La Palma.

«Ahora hace falta dejar trabajar a los profesionales y cualquier cosa menos la politización y la defensa de intereses de otras empresas que representa Pomares», señalan en el PSOE, donde tampoco entienden que el volcán sí pueda servir de argumento para aplazar los congresos insulares y no para demorar la Junta de Control hasta que, como mínimo, se aclare cómo queda la ley que la regula.