Carreteras, el eterno retraso

16/12/2018

El convenio bilateral Estado-Canarias lleva más de un año negociándose a trompicones y ahora la firma no acaba de llegar, pese a que el acuerdo está ya cerrado. El Gobierno canario, muy molesto por los reiterados incumplimientos de Fomento, teme perder los recursos si no se rubrica antes de que acabe diciembre, pero el Ejecutivo central se lo toma con calma.

La guinda al pastel del desconcierto la puso hace unos días el ministro Ábalos cuando se desmarcó del acuerdo alcanzado con Canarias para firmar el convenio de carreteras a lo largo de la semana del 17 de diciembre. Que el titular de Fomento se desdijera sin mayor reparo de sus palabras colmó el vaso y desató una oleada de indignación en el Gobierno canario, que dio por finiquitada la ya escasa confianza que le iba quedando en el ministro tras no pocos incumplimientos. Pero los altibajos, imprecisiones y anuncios frustrados alrededor de la larga negociación para renovar el acuerdo bilateral de carreteras vienen de lejos y han acabado por convertir el retraso en marca de la casa.

Han sido muchos meses plagados de incertidumbre durante los que el Ejecutivo canario ha creído ver varias veces la luz al final del túnel sin que hasta ahora, a pocos días de que acabe el año y de que -si no se firma antes- se evapore la posibilidad de acceder a la financiación prevista en los Presupuestos, el Gobierno estatal haya puesto fecha definitiva para la rúbrica del convenio.

El anterior acuerdo de carreteras culminaba su vigencia el 31 diciembre de 2017 y meses antes Canarias y el Estado abrieron el diálogo para tratar de renovarlo con el objetivo -demasiado optimista, visto lo visto- de que el nuevo convenio estuviera vigente el 1 de enero de 2018. Al ser competencia autonómica, las carreteras canarias están excluidas de los planes nacionales de infraestructuras y la inversión estatal, que depende del compromiso político, requiere necesariamente de un acuerdo bilateral.

Con el anterior Gobierno de Rajoy ya afloraron los primeros problemas, devenidos al poco en serios obstáculos que impidieron sellar un compromiso. El entonces ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, no cesaba de asegurar que no veía inconveniente alguno para suscribir el convenio y que su voluntad era firmarlo pronto, pero en la trastienda de la negociación reinaba un permanente mar de fondo, ya fuera por las cantidades a invertir, por el periodo de vigencia o por el anexo de obras, que acabó por bloquear cualquier avance.

Ante la imposibilidad de cerrar un acuerdo a tiempo y para no dejar a Canarias sin convenio de carreteras, se pactó como medida provisional una prórroga del documento existente a través de una adenda de 101 millones para 2018, con el fin de que no tuvieran que pararse las obras ya iniciadas. En los primeros meses del año se mantuvo el diálogo para intentar dar forma al nuevo convenio, que parecía estar siempre a la vuelta de la siguiente esquina. Pero la negociación no fructificó y la moción de censura que en junio desalojó al PP del Gobierno y abrió las puertas de la Moncloa a Pedro Sánchez obligó a volver al punto de partida y empezar prácticamente de cero.

De la misma manera que las declaraciones políticas chocaron siempre con la realidad en la época del PP, en la nueva etapa de Gobierno socialista el convenio de carreteras ha estado flotando también entre dos planos paralelos: en la superficie un bucle de buenas intenciones e hipotética coincidencia de criterios, y en el fondo un camino de incontables escollos -algunos nunca explicados con claridad- que han llevado la negociación a una situación crítica.

Al principio todo parecía ir bien. El Gobierno del PSOE asumió la agenda canaria que los nacionalistas de Coalición Canaria y Nueva Canarias pactaron con Rajoy a cambio de su apoyo a los Presupuestos del Estado y dio alas al convenio de carreteras. Cuando visitó la isla de La Palma en agosto, el ministro Ábalos prometió que a lo largo del mes de septiembre como muy tarde iba a poner fecha a la firma. Llegado el plazo sin calendario en el horizonte, el titular de Fomento se vio obligado a cancelar una segunda visita a las islas prevista d antemano para participar en un acto de partido, porque hasta los propios socialistas canarios vieron poco oportuna e incluso inconveniente su presencia si no se iba a anunciar una fecha.

Ya en octubre tuvo lugar la primera reunión oficial entre el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el jefe del Ejecutivo canario, Fernando Clavijo, dentro de la ronda de contactos que cada nuevo inquilino de la Moncloa mantiene con los dirigentes autonómicos. En ese encuentro Sánchez se comprometió a dejar cerrados todos los convenios pendientes, con prioridad para el de carreteras, a lo largo del mes de noviembre. Pero tampoco se cumplió.

Acuerdo

El 23 de noviembre, a falta de una semana para que acabara el plazo marcado por el presidente del Gobierno, el consejero canario de Obras Públicas, Pablo Rodríguez, se reunió con el secretario de Estado de Infraestructuras, Pedro Saura, para fijar el día de la firma. El ministro Ábalos quiso sumarse unos minutos a la reunión para inmortalizar el apretón de manos con el que quedó decidido que ambas partes estamparían su rúbrica en el documento la semana del 17 de diciembre.

El Ejecutivo canario dio por bueno el acuerdo y expresó su satisfacción por atisbar la meta a pocos metros tras una larga carrera de fondo. Pero le duró poco. Con la pluma ya preparada para la firma llegó el último jarro de agua fría de Ábalos: no habrá rúbrica la próxima semana, la intención del Gobierno es aprobar el convenio de carreteras en el Consejo de Ministros del próximo día 21 que se celebrará en Barcelona, tras haber dado luz verde previamente a la ampliación presupuestaria.

La firma -que el titular de Fomento considera una mera formalidad pese a ser indispensable para darle validez- queda una vez más pospuesta para «más adelante», sin precisar. Que se vaya a firmar antes del 31 de diciembre todavía está por ver.

La vuelta de tuerca del Ministerio de Fomento al limitar el acuerdo de noviembre a la aprobación del convenio de carreteras en el Consejo de Ministros del próximo 21 de diciembre deja escaso margen para proceder al acto oficial de la firma. Desde el próximo viernes hasta final de año solo quedarían tres días hábiles disponibles -26, 27 y 28 de diciembre- , lo que limita las posibilidades, salvo que ambas partes, Estado y Canarias acuerden rubricarlo en alguna de las fechas festivas. La intención inicial del ministro José Luis Ábalos, anunciada en su día por el secretario general del PSOE canario, Ángel Víctor Torres, era que se firmase en el Archipiélago, aunque la urgencia puede imponer finalmente que el acto se celebre en Madrid.

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