El Pircan recoge las bases para reducir residuos, reutilizar y reciclar. / arcadio suárez

Canarias penalizará tirar basura en vertederos

El nuevo plan de residuos aprobado por decreto a finales de diciembre prevé imponer tasas e impuestos por no reciclar

B. Hernández
B. HERNÁNDEZ Las Palmas de Gran Canaria

El Gobierno de Canarias acaba de aprobar por decreto el Plan Integral de Residuos de Canarias (Pircan) que contempla el principio medioambiental de que quien contamina paga. Con este documento, se pretende dar un paso al frente en la gestión de los residuos en la comunidad autónoma y uno de sus objetivos principales es disminuir los residuos en vertedero.

Con este propósito, considera el texto que ya se encuentra en vigor que se deben aplicar instrumentos financieros (tasas) y fiscales (impuestos al vertido y la incineración) «que disuadan de la eliminación e impulsen la prevención y la recogida separada».

En este sentido, el Pircan propone la aprobación de una norma para establecer un «impuesto progresivo» que penalice la eliminación de residuos mediante su depósito en vertedero o la eliminación. Estos ingresos estarían destinados a la sostenibilidad económica de las medidas contempladas en el propio plan, desde el control de la gestión, campañas de sensibilización, promoción de I+D+I hasta la subvención del transporte de residuos entre islas. Este gravamen, explica el viceconsejero de Lucha contra el Cambio Climático y Transición Ecológica, Miguel Ángel Pérez, se establecerá en la Ley de economía circular -que se está elaborando y saldrá a exposición pública el próximo mes-en la que se recogerán los criterios sancionadores e impositivos porque el Pircan no tiene competencias en este sentido.

Puntualiza que «la administración no pretende lucrarse con este impuesto, pero sí gravar mucho más lo que se tira al vertedero para intentar impulsar el reciclaje». El vertedero, insiste, «es la última solución para el residuo que generamos». De esta manera, cuantas más toneladas de residuos produzca un municipio, mayor será el coste para ese ayuntamiento «y más tendrá que repercutir a los ciudadanos». «De ahí la importancia de reciclar, porque además de los beneficios medioambientales, tendrá menos coste», insiste el viceconsejero.

Este asunto está «consensuado» con Fecam y Fecai porque aunque la alta inspección corresponde al Gobierno de Canarias, el peso del ámbito competencial recae en las entidades locales. Así, la gestión y tratamiento de residuos está residenciada en los cabildos, mientras que la recogida selectiva de residuos corresponde los ayuntamientos.

Pircan

El Plan Integral de Residuos de Canarias responde a una exigencia de la Unión Europea en la que la comunidad autónoma ha trabajado «con celeridad» desde 2019 para sortear cualquier expediente sancionador de Bruselas, ya que el archipiélago carecía de un documento de gestión en esta materia desde 2006, lo que implicaba que «se estaban poniendo en peligro» los fondos europeos del Estado, señala Miguel Ángel Pérez. Esta exigencia ya está cumplida una vez aprobado el documento en Consejo de Gobierno antes del 31 de diciembre «que era el objetivo» planteado.

La primera finalidad del plan es la reducción de residuos, la reutilización y el reciclaje, la valorización de los residuos y «el objetivo máximo» de evitar tirar residuos al vertedero. El Pircan es el documento de trabajo para alcanzar estos logros, que ya se recogen en la Ley del Cambio Climático y la de Economía circular, norma esta que se está ultimando y saldrá a exposición pública durante el próximo mes de febrero.

Para su desarrollo, este texto se desplegará a través de planes territoriales sectoriales de residuos de cada una de las islas. «El Pircan es una herramienta de trabajo y ahora hay que empezar a trabajar en el cómo gestionar sus propuestas para cumplir los objetivos en el plazo establecido, que es hasta 2027», puntualiza el viceconsejero.

Con este horizonte, se ha iniciado ya un importante cambio en los centros ambientales, sobre todo en las islas no capitalinas, que son las que cuentan con menos recursos. «Es un compromiso y una obligación» y el programa contempla que solo para reutilización y reciclaje se invertirán en torno a 18 millones de euros. En total, este plan contempla una partida de 80 millones, ya que además del Gobierno de Canarias a través de los programas operativos, contará con la aportación de cabildos y ayuntamientos.

La insularidad es un handicap también en el tratamiento de los residuos, sobre todo porque genera costes añadidos que son los envases y el transporte. «La realidad obvia de que somos un territorio insular conlleva unos costes añadidos, también en el reciclaje», apunta el viceconsejero. Explica que no se trata de que la ciudadanía en Canarias recicle menos que en el territorio continental, sino que con los procesos que se deben llevar a cabo en cada isla, el esfuerzo para que se deposite en cada contenedor el residuos que se quiere reciclar, el traslado a un centro de control en la propia isla y de ahí a las islas capitalinas si es un territorio periférico, y finalmente abordar el tratamiento optimo para que se reutilice es un largo y costoso proceso. Uno de los problemas en ese camino es que en Canarias no hay todavía industria que reutilice y retorne, sino que en gran medida, estos residuos se deben enviar a la península o el extranjero. Por eso, insiste Miguel Ángel Pérez, «un objetivo fundamental es que se establezca aquí una industria que pueda mejorar la materia reutilizada, lo que supondrá un ahorro de costes».

El viceconsejero asegura que «todo lo que se pone en el contenedor se recicla» y califica de «leyenda urbana» la duda a este respecto. El problema, insiste, es que muchos residuos que se tiran al contenedor no se recicla en las islas. «Nada se queda aquí pero seguimos siendo enormes demandantes de materias primas, incluso reciclada, que se generan fuera y que ya habíamos utilizado».

El viceconsejero de Transición Ecológica prefiere ver la botella medio llena y frente a la dificultad de vivir en un territorio fragmentado y alejado, destaca que el archipiélago también es un «hub con África que nos puede convertir en punta de lanza en una materia que en los próximos 20 o 30 años va a definir la producción económica de Canarias».