Canarias intensifica la ofensiva

para poder reinvertir el superávit

05/11/2018

El desbloqueo de la reforma de la ley de estabilidad abre una nueva puerta a la flexibilización de la regla de gasto mediante enmienda para que las islas puedan destinar 598 millones a los servicios públicos básicos. El Gobierno regional aumenta la presión política sobre el Estado.

Loreto GUTIÉRREZ / MADRID

Con la agenda canaria teóricamente encarrilada tras la reunión de Fernando Clavijo y Pedro Sánchez -noviembre aparece en el horizonte como el mes en el que se van a firmar todos los convenios pendientes-, la prioridad ahora para el Gobierno canario es convencer al Ejecutivo estatal de que flexibilice la regla de gasto para poder reinvertir el superávit de 598 millones que acumulan las arcas autonómicas en la mejora de los servicios públicos básicos.

La decisión de Ciudadanos de permitir que la reforma de la Ley de Estabilidad Presupuestaria y Sostenibilidad Financiera se debata en el Congreso, tras bloquear su trámite junto al PP durante dos meses en la mesa de la Cámara, abre una nueva puerta a la posibilidad de que las islas puedan incorporar esos casi 600 millones a los presupuestos autonómicos de 2019.

El trámite parlamentario de la reforma, planteada por el PSOE y sus socios como vía rápida para eliminar el veto del Senado al objetivo de déficit, tendrá carácter ordinario, lo que permitirá la presentación de enmiendas parciales para ir más allá de devolver la última palabra al Congreso en la aprobación de la senda de estabilidad. CC y NC tienen ya preparadas sus respectivas enmiendas para que se flexibilice la regla de gasto a las autonomías que hayan cumplido los objetivos de déficit y deuda, de manera que puedan destinar su superávit a sanidad, educación y servicios sociales, y no solo a inversiones financieramente sostenibles como hasta ahora.

El hecho de que el PNV, ERC, PDeCAT y Compromís hayan condicionado también su respaldo a la reforma de la ley de estabilidad a que se relaje la regla de gasto a las administraciones que han hecho los deberes para que puedan cubrir las prioridades sociales, especialmente en el caso de los ayuntamientos, aumenta la posibilidad de que la propuesta salga adelante.

En paralelo, el Gobierno de Canarias está elevando la presión política ante el Ejecutivo estatal para que acceda a relajar la regla de gasto. El presidente Clavijo planteó directamente a Pedro Sánchez la demanda de reinvertir el superávit durante la reunión en la Moncloa, aunque el jefe del Gobierno central remitió la decisión a la negociación de los Presupuestos Generales del Estado (PGE) de 2019 y se comprometió a «estudiarlo con detenimiento» antes de darle una respuesta sobre cómo abordar la cuestión.

Es previsible que cuando el Gobierno lleve el proyecto de ley de Presupuestos al Congreso sea cuando se abra a negociar los términos de la flexibilización de la regla de gasto para recabar apoyos a las cuentas de 2019.

Tanto el presidente Clavijo como la consejera de Hacienda, Rosa Dávila, transmiten al Gobierno estatal por todas las vías posibles el mensaje de que el aumento del déficit no le sirve a Canarias si no va acompañado de la posibilidad de reinvertir el superávit, y que tampoco aceptarán un gasto gradual de los 598 millones, como sugirió la ministra de Hacienda, María Jesús Montero.

En previsión de que se pueda alcanzar un acuerdo futuro para flexibilizar el gasto, los presupuestos autonómicos que acaba de presentar el Gobierno canario contemplan la posibilidad de una posterior incorporación del superávit para destinarlo a servicios públicos básicos.

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