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Imagen de la serie 'Resident Evil'. / RC

'Resident evil': videojuegos frente al cine

Los videojuegos parecen aprovechar mejor el lenguaje del cine en una relación simbiótica desequilibrada. La última adaptación del popular juego de Capcom confirma este desajuste.

Borja Crespo
BORJA CRESPO

Es oficial, la serie en imagen real que adapta de nuevo el videojuego superventas 'Resident Evil' es un desastre. Aburre a las ovejas y, lo peor de todo, apenas salen zombis. Poca motosierra y menos rock and roll. ¿Cómo es posible? La franquicia no tiene suerte en carne y hueso, las versiones animadas por infografía funcionan mejor, y las traslaciones impulsadas por Paul W. S. Anderson, con Milla Jovovich como reina de la función, de irregular resultado, parecen 'Ciudadano Kane' al lado del lanzamiento de Netflix. Su primer capítulo parece que va a tomar la misma senda abierta por la recomendable 'Love and Monsters', divertido filme disponible en la misma plataforma, con un tono de serie B desenfadado y criaturas gigantes, con el aderezo de los viscosos muertos vivientes -con pústulas y deformaciones mutantes-, pero todo se tuerce cuando entran en juego una ristra de tediosos flash-backs intermitentes que explican el origen del virus y los tejemanejes de la corporación Umbrella una vez más. Nos cuentan lo mismo de siempre, pero a diferencia del germen de Batman, otro relato desgastado que hemos visto una y mil veces, dura lo que no está escrito. La narrativa en dos tiempos entrelazados, pasado y presente, lastra una propuesta que tira por tierra el famoso dicho entre aficionados al fantaterror: «Si salen zombis tiene que ser buena». Cadáveres andantes incordiando en pleno apocalipsis, una moda que no cesa pero pocas veces ofrece fiesta (vean 'Malnazidos', made in Spain, esa sí que sí).

Este nuevo fiasco, tras el olvidable reboot 'Resident Evil: Bienvenidos a Raccoon City', retoma una cuestión harto comentada por los aficionados al cine y el ocio electrónico: ¿por qué no se aprovecha el rico lenguaje de los videojuegos en las adaptaciones audiovisuales? Sus virtudes están claras, además de atraer a un público in crescendo. Sin embargo, rara vez hay unanimidad en la acogida de este tipo de lanzamientos, a excepción de 'Arcane', la serie apadrinada por Netflix -otra vez-, un buen ejemplo de lo mucho que se puede conseguir si se toma en serio el cruce de medios. La propuesta fusiona la animación tradicional con los hallazgos de las nuevas tecnologías, consiguiendo un look que va muy bien con la idea adaptada. De entrada, se apuesta por el cartoon frente al live action y el resultado es capaz de atrapar tanto al público ocasional como a los aficionados al 'League of Legends', el punto de partida. Esta popular franquicia de juego en línea ya contaba con tráilers animados con un acabado sorprendente, pequeñas piezas maestras de ficción que demuestran cómo los videojuegos, por contra, saben aprovechar los recursos del arte cinematográfico, ya desde la propia narrativa, aprovechando el concepto de teaser con fines promocionales o incluyendo las famosas cinemáticas en momentos puntuales de la partida para avanzar en la historia. Son secuencias cada vez más trabajadas, con algunos ejemplos que hacen palidecer a los blockbusters de imagen real.

Benditas cinematecas

Las mejores escenas de acción a día de hoy se pueden degustar en los videojuegos. Generalmente la animación ayuda a una mejor conversión. El salto de los píxels a la imagen real va mejor en este campo. Los estudios Blizzard, artífices de 'World of Warcraft', firman alguna cinemáticas espectaculares, disponibles a su vez de manera independiente, incluso agrupadas por título, en plataformas como YouTube. Fue sonado el tráiler de 'Dead Island 2', un videojuego que finalmente no salió al mercado pero fue promocionado durante su desarrollo, en el año 2014, con un cortometraje autoconclusivo divertido e ingenioso que probablemente nadie vinculado al desarrollo de la última adaptación de 'Resident Evil' ha tenido en cuenta. De hecho, hace exactamente un año Netflix ya estrenó una serie de animación basada en el matazombis superventas de Capcon Entertainment con un rendimiento por encima de su nuevo lanzamiento. 'Resident Evil: Oscuridad infinita', realizada en Japón por infografía, constaba de cuatro capítulos de 25 minutos de duración cada uno, lo que viene a ser una película troceada en cuatro partes. Los protagonistas afrontaban un ataque inesperado a la Casa Blanca que escondía una maniobra apocalíptica cuyo objetivo era controlar el poder a nivel mundial desde EE.UU. Una horda de cadáveres andantes con instintos caníbales ponía en peligro la vida del presidente, la punta del iceberg de un complot a gran escala.

'Resident Evil: Oscuridad infinita' llevaba la firma de Eiichirô Hasumi, responsable de la versión en imagen real de 'Assassination Classroom' y su secuela. La serie se volcaba en mostrar un repaso a las constantes de la franquicia, sin complicaciones, como si reiniciará su vertiente audiovisual, con lo cual choca sobremanera el fallido acabado de la nueva versión recién estrenada. Netflix cuenta en su catálogo con otras producciones anteriores, ligadas al exitoso videojuego: las películas de animación 'Resident Evil: Degeneration', 'Resident Evil: Damnation' (2012) y 'Resident Evil: Vendetta' (2017), a través de las cuales podemos observar la evolución de la técnica en 3D y CGI. También está disponible 'Resident Evil: Capítulo final', la séptima entrega con Milla Jovovich bajo la dirección de Paul W. S. Anderson, supuestamente la conclusión definitiva de la saga cinematográfica. Alice debe regresar a Raccoon City, donde comenzó la pesadilla, para hacer frente a Umbrella de manera directa antes de que reúna de nuevo lo necesario para sembrar el Apocalipsis en la Tierra. «Esta película es independiente», contaba en su día el propio Anderson. «Cada vez procuramos contar una historia contenida en sí misma. Sin duda podrás sacarle el jugo si ves las demás, pero aún el espectador que desconozca las anteriores podrá disfrutarla. 'Resident Evil: Ultratumba' batió el récord de la franquicia en cuanto al número de espectadores en todo el mundo y muchos realmente la disfrutaron sin haber visto las anteriores». Dinero manda.

Películas como 'Gamer' y 'Crank', pergeñadas por de Mark Neveldine y Brian Taylor, de las que beben títulos posteriores como 'Hardcore Henry', rodada en primera persona, ya intentaron emular el look de un videojuego, sumergiendo al público en una espiral de acción y violencia imparable, con un ritmo trepidante similar al de cualquier título con gancho de las plataformas de juego, un negocio que está comiéndole el pastel a la industria cinematográfica ante los ojos de Hollywood. La intención de hipnotizar al público con imágenes frenéticas queda expuesta desde el comienzo en este tipo de producciones que juegan con los encuadres, el angular y la camara nerviosa. 'Free Guy', entretenida a rabiar, blanca y a ratos tontorrona, exprimía visualmente la iconografía de los videojuegos, dando un paso más allá, recordando a 'Grand Theft Auto'. Al margen de las adaptaciones directas a imagen real de grandes hits del juego electrónico, como la taquillera 'Sonic', proliferan los argumentos inspirados en la estética y funcionamiento de los mata ratos digitales. Se estrenó directamente online en Prime Video la curiosa 'Muere otra vez (Boss Level)', un adrenalítico cruce entre 'Atrapado en el tiempo' y 'Al filo del mañana' dirigido por Joe Carnahan ('Ases calientes'). El protagonista vive dentro de un violento videojuego en el cual es exterminado una y otra vez, pero resucita de la misma, en un bucle eterno, con el objetivo de acabar con el jefe final. Queda claro que ambos medios van juntos de la mano. Si mejoran y exprimen bien su relación en un futuro inmediato, el matrimonio puede desterrar al cómic de superhéroes de la moda de adaptaciones.