Butcher y Patriota, en un fotograma de la tercera temporada.

Hacia la tercera temporada de 'The Boys'

La nueva entrega de esta serie protagonizada por un grupo de rebeldes que quiere acabar con unos superhéroes endiosados y fascistas comienza este viernes en Prime Video

Iker Cortés
IKER CORTÉS Madrid

'The Boys' es, con toda probabilidad, la serie más exitosa de Prime Video y, desde luego, la que más ha dado que hablar en todos los años que el servicio de Amazon lleva en marcha. Despiadada, original, ácida, distinta, mordaz, violenta, perturbadora, valiente… Son muchos los adjetivos que a uno le vienen a la cabeza cuando se zambuye en esta ficción, basada en los cómics que Garth Ennis y Darick Robertson, escritor y dibujante, publicaron entre 2006 y 2012. 'The Boys' imagina un universo en el que los superhéroes, personajes con un ego mayúsculo y endiosados, no solo no hacen siempre el bien sino que se dedican a llevar una buena vida y engrosar sus cuentas corrientes gracias a los ingresos por publicidad y al merchandising generan a su alrededor.

A todos ellos los lleva una megacorporación llamada Vought, algo así como una agencia de influencers, una compañía que entre sus filas no solo tiene un equipo dedicado a buscar crímenes a combatir, sino que se ocupa de llevar sus redes sociales, de generar interés en la audiencia y de crear todo tipo de productos -eventos cercanos a lo religioso, reality shows y hasta películas, en una pullita directa al universo Marvel-, además de, ojo, vender los servicios de estos titanes a distintas ciudades de Estados Unidos. Mercadear con el trabajo de los superhéroes, algo que a menudo se nos ha descrito como altruista, es lo suficientemente rupturista como para que el espectador alce al menos una ceja y preste atención a lo que ocurre en pantalla, pero es que si encima los superhéroes funcionan como una marca y son tratados como 'celebrities', firmando autógrafos y dejándose hacer selfies... Vought dispone de más de 200 repartidos por todo Estados Unidos, pero son los que conforman el grupo de Los Siete -algo así como la Liga de la Justicia-, los más importantes de la compañía.

Al inicio de la ficción pertenecen a este grupo Black Noir, un ágil asesino que no pronuncia palabra alguna; Profundo (Chace Crawford), un engreído capaz de respirar bajo el agua y de comunicarse con la fauna marina; Translúcido, un pervertido que se hace invisible; la Reina Maeve (Dominique McElligott), una amazona con una fuerza descomunal; A-tren (Jessie T. Usher), el hombre más veloz de la Tierra; Luz Estelar (Erin Moriarty), una joven de Ohio ingenua, que acaba de pasar el casting -lleva desde pequeñita presentándose a concursos para superheroínas infantiles, ojo-, y Patriota (Anthony Starr), una suerte de Superman -tiene una fuerza exagerada, puede volar y lanza rayos por los ojos-, aún más hortera que el personaje de DC Comics, pues lleva una capa con las barras y estrellas de la bandera estadounidense.

Así las cosas, ¿dónde está el conflicto? La ficción, y cuidado que aquí empiezan los spoilers, gira en torno a un equipo de personas que quiere desenmascarar a este grupo. Hughie (Jack Quaid), el empleado algo pardillo de una tienda de electrónica de consumo, entra al inicio de la primera temporada, cuando su novia es reventada, literalmente, por un A-tren muy alterado, y eso que Vought le prometía 45.000 dólares si firmaba un contrato de confidencialidad. Ahí empieza a comprender que los superhéroes, que tanto parecen hacer por los ciudadanos, no se ajustan a las mismas reglas del juego y que pueden hacer y deshacer a su antojo. En ese punto aparece en escena Billy 'el carnicero' Butcher (Karl Urban), un exagente de la CIA, que detesta a los superhéroes, a los que achaca la desaparición de su esposa. Este le propondrá vengarse junto a su grupo de colegas. Poco a poco, no solo Hughie sino también Luz Estelar irán descubriendo que detrás de esas sonrisas profident, de los trajes y los disfraces ridículos, de las visitas al adolescente con cáncer en el hospital, del compadreo con los ciudadanos -«Vosotros sois los héroes de verdad», repite siempre Patriota como un mantra, fiel al guion que le han escrito- y de la aparente buena voluntad, se esconden seres profundamente endiosados, egoístas, despiadados y sin escrupulos. Patriota y los suyos no tienen miramientos, hacen de jueces y verdugos, asesinan a sangre fría y hasta falsean pruebas. Fascismo del bueno, y sin supervillanos.

Pero también hay una crítica a la forma en la que operan muchas grandes compañías -recuerden que 'The Boys' solo está disponible en Prime Video- y a sus planes de desarrollo a toda costa, una expansión donde la ética y la moral no parecen tener su lugar. Vayamos a por un resumen pormenorizado de las dos primeras temporadas. Ojo, se vienen spoilers.

Una electrizante primera temporada

Es en la primera temporada, Madelyn Stillwell, a la que da vida una espectacular e inquietante Elisabeth Shue, quien encarna ese capitalismo exacerbado que la serie coloca en un lugar destacado. Madelyn está tratando de que el Gobierno le dé una cantidad exacerbada de dinero para que el Ejército use a los superhéroes como le convenga. Al mismo tiempo, impacta la relación enfermiza que mantiene con Patriota: siendo una suerte de madre y compañera sexual.

Una imagen del inicio de la serie.

La llegada de Luz Estelar al equipo de Los Siete no comienza con buen pie cuando Profundo le pide favores sexuales. Esto, unido al hecho de que el superhéroe presenta pruebas de un crímen cometido por Patriota, hace que acabe relegado del grupo y sea enviado a Ohio. Mientras tanto Hughie y Luz Estelar inician una relación que acaba con la entrada de ella en el grupo liderado por Butcher, que no se acaba de fiar del todo de la superheroína. Juntos, logran secuestrar a Translucido a quien tratan de convencer para que cuente qué es lo que está pasando en el seno de la corporación, pero las cosas no van bien y lo hacen explotar, perseguidos por Patriota, que incapaz de gestionar sus emociones, se va enfureciendo cada vez más. El grupo, por su parte, descubre que lo que pasa con A-Tren es que es adicto a una sustancia llamada compuesto V. Luego se revelará que la sustancia ha sido desarrollada por Vought y que, contrariamente a lo que se pensaba, los superhéroes no nacen sino que se hacen, inyectando el compuesto en bebés. Vamos, que la actuación de la corporación ha sido de todo menos ética. Tiene sentido porque los superhéroes no dejan de ser un reflejo de la compañía: Patriota y la Reina Maeve llegaron a dejar que un avión repleto de pasajeros, en pleno ataque terrorista, se estrellara para que la opinión pública se decantara a favor de la necesidad de tener superhéroes. Poca broma.

La Reina Maeve, A-tren y Luz Estelar, en la primera temporada.

No acaban ahí las fechorías de Patriota, que confiesa a Madelyn que ha inyectado el compuesto a algunos yihadistas para que su trabajo sea aún más necesario. Descubre entonces que Madelyn mantenía en secreto el paradero de su hijo y de la mujer que lo procreó. La historia le cabrea tanto que la envuelve en explosivos. La pelea final entre Butcher y Patriota se acaba pronto, cuando Patriota hace explotar la casa con Madelyn dentro. Butcher despierta a miles de kilómetros de distancia, junto a un Patriota sonriente, un niño y una mujer que resulta ser su esposa, a la que creía muerta.

Una segunda temporada más floja

La segunda temporada comienza con el séquito de Butcher siendo perseguido por la justicia, ya que considera que es el culpable de la muerte de Madelyn; mientras tanto Los Siete acaban con los terroristas que ellos mismos habían creado. A pesar de que de puertas para fuera, siguen haciendo su trabajo, el grupo de superhéroes está tocado profundamente por la muerte de Translucido, la parada cardíaca que sufrió A-tren y el despido de Profundo, para el que buscan un remplazo. Patriota quiere liderar ese casting, pero es el presidente de Vought, Stan Edgar (Giancarlo Esposito), quien acaba poniendo en el nuevo puesto a Stormfront (Aya Cash), una heroína con poderes eléctricos, con alma de influencer y mucha soberbia, que empieza cayendo muy mal en el grupo. Butcher se obsesionará con encontrar a su esposa, pero también por mantener el liderazgo en un séquito que cada vez ve con mejores ojos las ideas de Hughie, que trata de derribar a la compañía desde dentro con la ayuda de Luz Estelar.

Stormfront y Patriota declaran su amor.

Luz Estelar chantajea a un trabajador de Vought que finalmente le consigue pruebas sobre el compuesto V. Cuando las tiene, las envía a las cadenas de televisión y logra hacer público el escándalo de la naturaleza artificial de los superhéroes, lo que impacta en muchos de ellos de manera negativa. No en Patriota, que está pasando tiempo de calidad junto a su hijo, al que lleva al extremo para tratar de que salgan a la luz sus poderes. Por su parte, Stormfront toma la iniciativa para acabar con un superhéroe inmigrante que tiene relación con el grupo liderado por Butcher. Lo mata, pero por el camino también con cientos de civiles. A pesar de eso, consiguen vender la idea de que Stormfront ha salvado a los ciudadanos. Patriota, cada vez más celoso, despide a A-tren, está a punto de acabar con Luz Estelar y, después, con Stormfront, pero finalmente inician una relación.

A su vez, el grupo de rebeldes está ahora dividido. Hughie y Luz Estelar descubren que una misteriosa heroína llamada Liberty, que desapareció, es precisamente Stormfront. Por ella no parece que pasen los años. Butcher, en cambio, trata de rescatar a Becca, pero esta no quiere abandonar a su hijo. Además, el equipo entra en un edificio donde experimentan con los poderes de los superhéroes y en una refriega, acaban liberándolos a todos. La CIA tienen acorralada a Vought, pero cuando va a comenzar el juicio contra la megacorporación, las cabezas de los presentes comienzan a reventar. Acabada la esperanza de la vía legal, el grupo vuelve a reunirse para actuar contra Patriota, que ya se ha llevado a su hijo, y los suyos. A-tren, que había sido despedido, aparece con unos documentos que demuestran que Vought desarrolló el compuesto en la Alemania nazi y que Stormfront fue su primera clienta. Imágenes de ella junto a Hitler hacen que la opinión pública se posicione en contra de la superheroína, mientras los renegados urden un plan para rescatar al hijo de Becca. Luz Estelar y la Reina Maeve, que había sido atacada por Patriota por ser lesbiana, aplacan la ira de Stormfront y logran que el pequeño se vaya con su madre, pero Stormfront vuelve a interponerse en su camino y el pequeño la quema con sus poderes, aunque también a su madre, a quien mata por accidente. Butcher se va con el niño y Patriota no está dispuesto a dejarlos escapar, pero la Reina Maeve le dice que si no les deja en paz hará público el vídeo en el que se ve cómo dejaron que un avión repleto de pasajeros se estrellara. Así, cada uno sigue su camino. Lo que pase en la tercera temporada es, todavía, un misterio que se resolverá el viernes.

La tercera temporada de 'The Boys' comienza el 3 de junio en Prime Video.

Vídeo.