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Elena Anaya protagoniza 'Jaula', en cines desde el 9 de septiembre.

'Jaula': Elena Anaya y la pesadilla de ser madre

La actriz protagoniza el debut de Ignacio Tatay apadrinado por Álex de la Iglesia, un thriller con un discutible giro de guion que habla de la maternidad, los traumas de la infancia y los monstruos reales

Oskar Belategui
OSKAR BELATEGUI Madrid

'Jaula' llega a los cines este viernes 9 de septiembre tras haber barajado otros dos títulos durante su proceso de producción: 'La otra casa' y 'La casa de tiza'. Al director debutante, Ignacio Tatay, le gustaba más bautizar 'Jaula' un thriller que arranca adscribiéndose a los más puros cánones del cine de terror, pero que después se convierte en otra cosa (resulta fundamental disfrutar esta cinta sin conocer spoilers). La jaula que nosotros nos fabricamos y la jaula en la que nos ven los demás. Álex de la Iglesia en el rol de productor avala una meritoria ópera prima con alguna discutible decisión de guion, que se sustenta en el buen hacer interpretativo de una madura Elena Anaya.

Paula (Elena Anaya) y su marido (Pablo Molinero) regresan en coche de una cena cuando se topan con una niña (Eva Tennear) deambulando sola por la carretera. La impactante escena nos remite a la iconografía del cine de horror (la niña de la curva), pero el tono malsano de 'Jaula' se desprende más bien de la desazón en la que vive la pareja. «¿Estás bien?», pregunta él. «Hago lo que puedo», responde ella. Dos semanas más tarde, tras conocer que nadie reclama a la pequeña, deciden acogerla en su casa temporalmente. Sueñan desde hace años con ser padres. Y pronto entenderemos que las inyecciones que se administra la protagonista no son de insulina, sino un tratamiento de fertilidad al que se somete a espaldas del marido.

Vídeo. Tráiler de 'Jaula'.

La convivencia con la recién llegada no será fácil. La niña, rubísima, casi albina, de aspecto inquietante, no habla y vive obsesionada con la fantasía de un monstruo que la castigará si sale de un cuadrado de tiza pintado en el suelo. ¿Qué trauma ha sufrido para que experimente ese temor a vivir la vida? La maternidad, la ansiada y la real, las pesadillas de la infancia y la salud mental son temas que aborda 'Jaula', que en su primer tramo juega a desasosegar al espectador con una premisa vista en títulos como 'La profecía' y 'El exorcista': la posibilidad de que un niño, que debe encarnar la pureza y la inocencia, albergue el mal.

«Yo siempre digo que el género en una película es un vehículo para contar otra historia», sostiene Ignacio Tatay. «'Jaula' va más allá de ser una película de género, aunque utilicemos sus recursos. Encontrarte una niña abandonada en mitad de la noche es enigmático. Y los niños en las películas de terror son un clásico. Esta pequeña no quiere salir de un cuadrado de tiza por miedo a lo que hay al otro lado. O también le tenemos que tener miedo a ella; las jaulas tienen dos caras: protegen del exterior y a su vez de lo que hay dentro».

La pequeña Eva Tennear en 'Jaula'.

Ambientada en una zona residencial de chalets de clase alta, 'Jaula' nos remite a títulos como 'El pequeño salvaje', de François Truffaut, en el proceso de aprendizaje de la niña protagonista. Y también, claro está, nos hace pensar en 'La semilla del diablo', donde, con permiso del Demonio, maternidad y salud mental eran cuestiones claves. «La maternidad es fundamental en el género. Que te pase algo a ti te puede dar miedo, pero que le pase a alguien al que quieres más que a tu propia vida da terror absoluto», explica el director. «Por eso era fundamental trabajar la relación entre el personaje de Paula y el de Clara. El espectador debía acompañarlas en ese viaje angustioso y en su vínculo materno-filial con una hija que no es biológica. Paula quiere ser madre, tiene la necesidad de amar y proteger. Cuando Clara llega a su vida se agarra con muchísima fuerza».

Aunque estamos ante una pura ficción, 'Jaula' tiene una base médica en la descripción de la patología de la pequeña, que solo puede avanzar por la casa dibujando y borrando espacios de tiza. «Ha habido mucha investigación. Lo que más me interesa del cine no es el rodaje, sino lo que uno aprende por el camino. El germen del guion fueron una serie de casos reales que llamaron muchísimo mi atención», desvela Ignacio Tatay, que contó con el asesoramiento de los psicólogos forenses Sergio Mora y Elena Garrido. La tiza es «una síntesis de los temas de la película, una metáfora muy real que pone un umbral al miedo».

Con un competente reparto que incluye a Carlos Santos, Eva Llorach y Eloy Azorín, 'Jaula' sorprende con un giro de guion que cambia por completo el punto de vista del relato y que no vamos a desvelar aquí. «Es una película de terror psicológico, porque por desgracia los monstruos a veces son de carne y hueso», afirma el director, que tuvo la fortuna de trabajar con Elena Anaya -«una de las personas más trabajadoras que he conocido y una gran aliada»- y Álex de la Iglesia, un productor que opina, pero deja trabajar al director. «Entiende la experiencia por la que estás pasando, se pone de tu parte y siempre tienes el comodín de la llamada a Álex. Respeta tu trabajo como director, da consejos, hace preguntas, pero nunca me ha dicho 'cambia esto'. No todo el mundo puede decir lo mismo de sus productores».