Javier Bardem presentó el documental 'Santuario', de Álvaro Longoria, en el Festival de San Sebastián. / Europa Press

Bardem lucha por la Antártida

El actor presenta un documental sobre el viaje que realizó al Oceáno Antártico junto a Greenpeace: «Si no llegan a un acuerdo para gobernar, cómo se va a alcanzar a un pacto de estado sobre el clima», lamenta

Oskar Belategui
OSKAR BELATEGUI

'Santuario' ha servido para que Javier Bardem haga algo que no concebía: estar en las redes sociales. Su hermano Carlos, tuitero compulsivo, le convenció de que tenía que abrirse una cuenta para contar el viaje que los dos hermanos emprendieron el año pasado a bordo del barco de Greenpeace 'Arctic Sunrise'. Su destino, el Océano Antártico, una de las últimas zonas vírgenes del planeta que la ONG pretende salvaguardar y convertir en un santuario marino. La aventura de los Bardem logró el apoyo de tres millones de firmas en todo el mundo, aunque al final no fructificó en un acuerdo político. El actor sigue manteniendo abierta su cuenta en Twitter, pero aconseja: «No pongas un like, sal a la calle».

Álvaro Longoria, que plasmó otra aventura de Bardem en los campos de refugiados saharauis en 'Hijos de las nubes', dirige este documental que no oculta su condición de publirreportaje de Greenpeace. Lo mejor son las expresiones del actor al contemplar por primera vez en su hábitat natural a su animal favorito, el pingüino, y la emoción que siente tras descender en un pequeño submarino al fondo del Océano Antártico. Asumió con gusto su condición de portavoz de la organización ecologista en un viaje que dos años atrás hizo la actriz Emma Thompson.

«Una de las razones por la que hice el documental fue mi hijo de ocho años y mi hija de seis», confiesa a EL CORREO. «Soy responsable de lo que van a heredar a nivel psicológico y ambiental. Deberíamos estar preocupados, y no lo digo yo, que soy un actor, sino los expertos. Han cambiado el adjetivo: ya no es crisis, es urgencia climática».

Concienciar sobre la lucha medioambiental es algo que también hace la joven de dieciséis años Greta Thunberg, una figura que a Bardem solo le despierta admiración. «Es un milagro llegado del cielo que en este momento tan complicado, cínico, mentiroso, manipulable y egoísta, regidos por las decisiones políticas y económicas, aparezca un espíritu y un alma pura con todo el derecho a exigirnos un mundo mejor. Creo al cien por cien lo que ella representa, aunque me da pena que una chica de su edad tenga que asumir tal responsabilidad. Los de 50 tenemos que apoyar a los de 15, porque saben mucho más que nosotros. Ellos son los que van a cambiar las cosas, no nosotros».

Bardem dice que no quiere dar lecciones a nadie y que hace lo que puede en su vida cotidiana para salvaguardar el planeta. «Podría hacer más, pero es importante exculpar al consumidor», remarca. «Nos dicen que la culpa es nuestra por consumir mucho plástico. Bueno, pues que haya inversión para que tengamos otros materiales biodegradables. Los que toman las decisiones y ponen el dinero deben invertir en economía sostenible. En contra de lo que se piensa, invertir en medio ambiente sale mejor con el tiempo».

La campaña Santuario Antártico ha dado paso a un proyecto mucho más ambicioso, el Tratado de los Océanos, para proteger al menos el 30% de los mares en 2030. «Los que saben aseguran que si no se hace la situación es irreversible», alerta el actor. «Un miembro de Greenpeace me dijo algo que se me quedó grabado: el tren ya va con exceso de velocidad. La imagen de Groenlandia con esos perros tirando de trineos que más parece un aquapark que un iceberg vale más que mil palabras».

El ganador del Oscar por 'No es país para viejos' acostumbra a dar la cara por diversas causas, aunque después se la partan. «Yo soy actor, es mi oficio», aclara. «Siempre ha estado interesado en compartir mi opinión a través de documentales. Me sublevo a que un actor tenga que limitarse a actuar, porque en primer lugar soy un ciudadano con derecho a dar mi opinión». Asume que significarse políticamente en España conlleva un peaje. «Allá cada uno con su conciencia. Nos significamos a cada rato, con lo que hacemos y no hacemos, con lo que decimos y no decimos».

Javier Bardem y su hermano Carlos junto a miembros de Greenpeace en 'Santuario'.

Las películas que Bardem elige también dejan clara su ideología. En la nueva versión de 'Dune' que dirige Denis Villeneuve es el líder de una tribu que ha desarrollado mecanismos de supervivencia en un planeta desértico. «El otro día leí en 'Variety' cuánto está haciendo la industria cinematográfica americana por el cambio climático. Una forma de activismo que consume la gente joven, que es la que va al cine. 'Dune' se escribió en los 60, pero su mensaje está de actualidad. Mi personaje lleva un traje especial que recicla todos sus líquidos: saliva, orines, sudor… Lo ruedas en Jordania y te crees que puedes ser tú dentro de cuarenta años».

Pese a sus esfuerzos, Javier Bardem no es optimista «en absoluto» con los avances en materia de protección al medio ambiente. «Si no llegan a un pacto de coalición para gobernar, cómo se va a llegar a un pacto de estado sobre el clima», lamenta. «Si no pueden ni imaginarse qué pasará de aquí a seis meses, cómo van a concretar cosas de aquí a treinta años. Tres grande potencias se han salido del Pacto de París. No soy un experto, pero esos países tienen políticas económicas votadas por ciudadanos. En sus manos está».