Las venas abiertas

Una hora menos

04/09/2018

Fernando Clavijo, convertido en hombre con barba estos días, ha prometido una defensa numantina del horario diferenciado entre el archipiélago y la península. Alude el presidente del Gobierno regional a factores identitarios para expresar que «en ningún caso» se unifique el horario entre las islas y el resto del territorio nacional.

Y tiene cierta lógica, porque los otros retrasos inherentes al archipiélago con respecto a la península se han ido manteniendo a lo largo de toda una legislatura que encara su ciclo final.

Para empezar, Canarias mantiene su déficit democrático. Y en este caso, no solo con el resto de España, probablemente con el resto del mundo. Se supone que entramos en días decisivos para que las islas vean modificado su reglamento electoral, ese que con una aritmética perversa convierte al tercer partido en votos, preso de sus seculares clientelismos insulares, como la primera fuerza de gobierno ante una oposición tan cobarde como poco representativa que no ha conseguido articular la caída de Coalición del Ejecutivo. Pero los días se agotan, los calendarios se desprenden de sus hojas como los árboles en otoño, y no se avanza en la decostrucción de un modelo político que han enterrado a Canarias en una pobreza masiva.

Porque ese otro retraso, el de la cohesión social, también hace que el archipiélago vaya por detrás de esa nación que hoy algunos defienden golpeando a inmigrantes en el metro mientras portan camisetas de la selección.

«Da igual en qué franja horaria se sitúa Canarias, si sus otros retrasos perviven en el tiempo sin que nadie vea el fondo del pozo»

Porque el retraso de Canarias no solo se encuentra en las agujas del reloj. Esa defensa visceral de el huso horario, solo comparable a su pasión por las grúas y los videojuegos, no alcanza cotas de raza similares cuando se trata de combatir contra la alta tasa de exclusión social o los niveles del desempleo. Ni tampoco con los miserables salarios que se perciben en las islas, que llegaron a ser pregonados por el presidente como foco de atracción para la inversión extranjera en las islas.

Da igual en qué franja horaria se sitúa Canarias, si sus otros retrasos perviven en el tiempo sin que nadie vea el fondo del pozo.