DEL DIRECTOR

Tocata y fuga ante la independencia

07/10/2017

Ya solo falta que Joan Manuel Serrat cambie su canción Mediterráneo por una que se llame Cantábrico; que Messi pague la cláusula para salir del Barça y se ofrezca gratuitamente al Real Madrid y que Saber y ganar deje de hacerse en los estudios de Televisión Española en Cataluña y pase a producirse en Canarias, con Roberto Herrera en lugar de Jordi Hurtado... Perdone el lector por hacer una broma con algo tan grave como lo que está sucediendo en Cataluña, pero un poco de sentido del humor no viene mal para hacer llevadera tanta tensión.

Lo cierto es que en Cataluña se ha desatado una fuga en toda regla. A cuentagotas, pero con el añadido de que cada una de esas primeras gotas pesan casi un quintal. Que el Banco Sabadell y CaixaBank hayan cambiado sus sedes sociales a las primeras de cambio, con la declaración de independencia aún sin producirse, es un golpe en la línea de flotación del independentismo. Golpe todavía más consistente cuando se añade otro gigante empresarial como Gas Natural, en una lista que no para de crecer. Ayer mismo, desde Freixenet advertían de que harían lo propio si la independencia se proclamara, y es que la empresa de cava que nos asalta cada año por Navidad sabe mejor que nadie el impacto de un boicot fuera de Cataluña: ya lo sufrió y no está por la labor de enfrentarse de nuevo a ese reto del mercado.

«El soberanismo catalán no es uniforme. Y es rehén de la CUP»

¿Y ahora qué hará el independentismo? Probablemente ni ellos lo sepan. Porque el soberanismo catalán no es uniforme. Hasta el propio Artur Mas advertía ayer de que Cataluña no estaba preparada aún para la independencia, una voz que se une a otras que surgen en lo que fuera Convergencia i Unió. Pero el problema estriba en que Carles Puigdemont es rehén de los antisistema de la CUP y estos no parece que vayan a entrar en razones y menos en argumentos de legalidad y constitucionalidad. De hecho, seguramente lo que les pide el cuerpo es vengarse de alguna manera de los bancos y las grandes corporaciones que se fugan.

Añadamos a todo ello que mañana está convocada una gran concentración de los catalanes contrarios a la independencia, en una demostración de fuerza sin precedentes y que confirmará la fractura social que vive lo que, a fecha de hoy, sigue siendo una autonomía.

Con ese escenario, no descartemos que Puigdemont, en un intento de disimular lo que va camino de ser una derrota y una especie de artículo 155 por la vía económica, opte por adelantar las elecciones. Para ganar tiempo y para ver si sale un Parlament aún más soberanista que el actual.