El triángulo

Tarjetas, penaltis y posesiones

07/07/2018

Ala hora de decidir el desempate entre Japón y Senegal en el Mundial de Rusia, igualados a todo, se dio el pase a octavos a los nipones por haber recibidos menos amonestaciones que los africanos. O sea, se dejó casi al criterio subjetivo de los árbitros, pues a poco que uno sepa de cómo se dan los partidos, el umbral de permisividad de los trencillas rara vez es el mismo.

En octavos, sin embargo, para dirimir tres partidos finalizados en empate, incluida la prórroga, se prescindió de este criterio, curiosamente, optándose por la clásica tanda de penaltis, donde España, Dinamarca y Colombia llevaron las de perder, para alegría de Rusia, Croacia e Inglaterra.

De haberse aplicado el criterio del juego limpio en los enfrentamientos directos, los de Hierro estarían hoy jugando cuartos, por haber recibido los anfitriones más amarillas que los nuestros. De haberse usado el criterio de la posesión de pelota en campo contrario, también habría ganado España.

En el Croacia-Dinamarca, el desenlace en el punto fatídico sí que favoreció a los más deportivos y con mayor afán de dominar el partido (ninguna tarjeta para los balcánicos, con 54% de posesión; una amarilla para los nórdicos); e igual aconteció en el Inglaterra-Colombia (2 a 6 en amonestaciones y 52,5% de dominio del esférico para los británicos ).

Con lo dicho, me atrevo a pedir a la FIFA coherencia en sus torneos. Si prima el juego limpio, para todas las fases. Y si la cosa queda ceñida a ver quién golea más, obvio que todos los partidos de la ronda inicial deberían acabar con tandas entre los contendientes en caso de igualada, como en torneos de verano.

Me decanto por la segunda vía, pues serviría para dar aún más espectáculo. Y a más emociones, más teles y más ingresos. Ya tarda la FIFA en aplicarse.

Ala hora de decidir el desempate entre Japón y Senegal en el Mundial de Rusia, igualados a todo, se dio el pase a octavos a los nipones por haber recibidos menos amonestaciones que los africanos. O sea, se dejó casi al criterio subjetivo de los árbitros, pues a poco que uno sepa de cómo se dan los partidos, el umbral de permisividad de los trencillas rara vez es el mismo.

En octavos, sin embargo, para dirimir tres partidos finalizados en empate, incluida la prórroga, se prescindió de este criterio, curiosamente, optándose por la clásica tanda de penaltis, donde España, Dinamarca y Colombia llevaron las de perder, para alegría de Rusia, Croacia e Inglaterra.

De haberse aplicado el criterio del juego limpio en los enfrentamientos directos, los de Hierro estarían hoy jugando cuartos, por haber recibido los anfitriones más amarillas que los nuestros. De haberse usado el criterio de la posesión de pelota en campo contrario, también habría ganado España.

«Con el criterio del juego limpio, los de Hierro estarían hoy jugando cuartos»

En el Croacia-Dinamarca, el desenlace en el punto fatídico sí que favoreció a los más deportivos y con mayor afán de dominar el partido (ninguna tarjeta para los balcánicos, con 54% de posesión; una amarilla para los nórdicos); e igual aconteció en el Inglaterra-Colombia (2 a 6 en amonestaciones y 52,5% de dominio del esférico para los británicos ).

Con lo dicho, me atrevo a pedir a la FIFA coherencia en sus torneos. Si prima el juego limpio, para todas las fases. Y si la cosa queda ceñida a ver quién golea más, obvio que todos los partidos de la ronda inicial deberían acabar con tandas entre los contendientes en caso de igualada, como en torneos de verano.

Me decanto por la segunda vía, pues serviría para dar aún más espectáculo. Y a más emociones, más teles y más ingresos. Ya tarda la FIFA en aplicarse.