Rubi y Yeri

Comisiones millonarias, llevar el negocio a un país tan ejemplar como Arabia Saudí…

Rosa Belmonte
ROSA BELMONTE

Como soy murciana y pronuncio cahloooh alcarah (en Murcia no se puede llamar uno ni Carlos ni Oscar), me puedo reír de Rubiales (Rubi, para Piqué, que era Yeri para Rubi). Porque como los enanos de Monterroso, los que no hablamos como en Valladolid, ni siquiera como en Sevilla, nos reconocemos en el pecado original. De esas grabaciones publicadas por 'El Confidencial' en las que negocia con Piqué el dineral que se van a embolsar por llevar la Supercopa a Arabia Saudí, lo que más me chirría no es lo que dice, sino como lo dice. Hacer dinero chungo con ese acento es peor que hacerlo con otro.

Comisiones millonarias, llevar el negocio a un país tan ejemplar como Arabia Saudí… Y eso tan obvio que dice Piqué de que si la Supercopa se hace en España no se va a ganar casi nada. Piqué es, como diría Luis Medina de sí mismo, un facilitador. Pero también un hombre de negocios. ¡Que se quedó con la Copa Davis! Y qué listo convenciendo al cateto de Rubi cuando el otro vio que se había filtrado lo de Arabia Saudí y lo iban a poner verde por lo inadecuado del lugar. Pero menuda sorpresa que llevar allí el fútbol sea un negocio para alguien. Como llevar el Mundial a ese país achicharrante donde se va a jugar. Aunque sea en noviembre.

Con la llegada de Luis Rubiales a la Federación Española de Fútbol y la salida de Ángel María Villar estaba claro que la cosa no cambiaba mucho. Sólo las personas. No el tipo de personas. Que no eran Castellio contra Calvino, vaya. La Federación no dejaba de ser sede del patanismo. Y esto sólo es un ladrillo más para el muro.

Las grabaciones de Rubi y Yeri dan un poco de vergüenza ajena (para mí también por cómo habla Rubi). Cuelga tú, Yeri. No, cuelga tú, Rubi.