A cara descubierta

Los pilotos contra Ryanair

09/02/2018

La compañía de bajo coste irlandesa Ryanair sigue mejorando sus resultados. La crisis operativa sufrida a finales del pasado año por la falta de pilotos no ha tenido impacto en su cuenta de resultados.

De abril a diciembre de 2017, Ryanair facturó 5.830,2 millones de euros, un 6,5% más que un año antes. Si miramos a sus beneficios, la situación incluso es mejor. La aerolínea ganó 1.398 millones de euros, un 10,8% más que un año antes.

Parte del bienestar creciente de sus balances y su éxito empresarial trasciende sus atributos de puntualidad, precios ajustados y amplia red de destinos y que lleva a muchos pasajeros a elegir Ryanair a la hora de comprar un billete de avión. Sus buenos resultados empresariales están directamente vinculados a una política de bajo costes a nivel interno que afecta a una parte fundamental del negocio: sus pilotos.

No es la primera vez que hablo en esta columna de las condiciones en las que están contratados los pilotos de Ryanair, sujetos a la legislación laboral de Irlanda aunque tengan sus bases en España y contratados como autónomos aunque cumplan con un horario igual que cualquier asalariado. Pero ahora, su modelo laboral está amenazado.

El Sindicato de Pilotos (Sepla) ha anunciado la presentación durante este mes de dos demandas contra Ryanair ante la Audiencia Nacional. Una va dirigida a conseguir que se aplique sobre los pilotos la legislación española y que sus cotizaciones se queden e España en lugar de ir a parar a Irlanda.

La otra busca poner fin a la figura del «falso autónomo», que supone un ahorro sustancial e irregular de los costes laborales de la aerolínea (en beneficio de sus balances). Ryanair se muestra tranquila y afirma que cumple con las leyes laborales europeas y españolas. Será la Justicia quien tenga la última palabra.