No limpio pescado

Rosa Belmonte
ROSA BELMONTE

Salvador Illa (mayorista, no limpio pescado, no hablo con Vox) va a hacer lo que no hizo Arrimadas y tanto se le ha reprochado. Buscar la investidura sin tener los apoyos suficientes. No quedó claro por qué Arrimadas no se presentó. Si porque Rivera no quería una derrota o porque ella pensó que para qué. Pero parece un ejemplo de cómo enfrentan algunas cosas los hombres y cómo las mujeres. Se habla mucho del síndrome de la vicepresidenta. De ese miedo que hace que se queden en segundo plano. A mí me parece una memez de estos tiempos empeñados en poner nombre a cualquier conducta, que puede estar provocada por lo que sea. Y no por el sexo. Además, una vicepresidenta se presentó a dirigir el Partido Popular. Ganó Casado (gracias también a la ayuda de la enemiga de la vicepresidenta). Y ahora pienso en 'La vida en un hilo', de Neville, con Conchita Montes teniendo una vida alternativa a la que ha tenido.

Aparte de que los hombres se puedan comportar de manera distinta en la vida o en la política, también está el hecho de cómo se ve a las mujeres. Lo que hacen, por qué lo hacen, quién las maneja. Claro que siempre ha habido un Fouché (aunque no todos los fouchés hayan tenido un Stefan Zweig). O un Calomarde. Genios tenebrosos o trepas supervivientes. Se equivocó Abascal cuando dijo que el de Sánchez era el peor Gobierno en 80 años. Tenía que haber dicho, como Jacinto Benavente en 1936 del de Casares Quiroga, que era el peor Gobierno desde los tiempos de Calomarde y Franco se habría diluido.

Iván Redondo es un pequeño Maquiavelo a las órdenes del presidente que ha tenido mucho que ver con lo de Illa. Miguel Ángel Rodríguez, sin embargo, domina a Isabel Díaz Ayuso. Vamos, hombre.