Fútbol, negocio, sentimientos

«Solo el tiempo dirá si la afición del Gran Canaria da su perdón a Deivid»

David Ojeda
DAVID OJEDA

Después de una ruptura sentimental es frecuente que aparezca un amigo explicándote que vio a tu ex acompañada de un hombre de dudosa apariencia. Uno, que acumula rupturas como Miguel Ángel Ramírez entrenadores, siempre da la misma respuesta. Y es que lo que cada uno haga con su vida fuera del tiempo común me es ajeno.

Por eso, nunca he reparado en los futbolistas que toman otro destino profesional. Estos días hay indignación general y respetable en el aficionado de la Unión Deportiva ante el regreso de Deivid. Si alguien no está tras la historia, el central grancanario se marchó hace cuatro años, al Córdoba, solo unos días después de que este equipo ascendiera en el Estadio de Gran Canaria en aquella infame tarde de la invasión de campo. Eso ha sido consignado por la afición como alta traición, y su retorno, más sus vínculos familiares con el presidente, le colocan bajo sospecha. Pero hasta el último partido que jugó de amarillo a su rendimiento, ni un borrón. Me preocupa más que en esos años nunca demostró ser un jugador que aspiraba a jugar en Primera.

Vi en su día la grada del Insular insultar a Valerón tras forzar su salida para fichar por el Mallorca. Y luego, tras solo dejar algunas gotas de su fútbol durante sus años de descuento, ser canonizado. También vi al Gran Canaria clamar contra Pedro Vega, porque había celebrado con rabia y euforia un gol ante los amarillos, en El Ejido, después de pasar una mala etapa. Y cuando sus asistencias a Quiroga fueron claves en un permanencia nadie dejó de gritar los goles.

Con Deivid el tiempo dirá. Pero no se puede exigir a los jugadores respeto al escudo y a la afición cuando desde el propio club no se fomenta. Una entidad que elige para vestirse los colores que gustan al presidente.