ARCADIO SUÁREZ

¿Y por qué no?

He perdido la cuenta de las veces que habré hecho esa pregunta, así como de las veces que la habré contestado como periodista hace ya siete años

Carolina Alemán
CAROLINA ALEMÁN Las Palmas de Gran Canaria

Creo que habré hecho esa pregunta, como tantas veces la habré contestado como periodista. Y recuerdo aquella primera vez como si fuese «antes de ayer» (memoria de una pisciana).

Era junio de 2015, hacia muchísimo calor, el que hace en Madrid días previos al solsticio de verano: seco, sofocante, irritante. Tic, tac, tic, … resonaban unos pequeños golpecitos sobre mi pecho, como si el minutero de aquel reloj colgado en la pared y aquellos nervios primerizos, fuesen uno. En el reloj marcaban las 11.20 horas, justo cuando recibí un WhatsApp de Víctor, uno de mis mejores amigos y compañero de piso en aquel momento, «Tía, mucha mierda, vas a petarlo». Faltaban diez minutos para entrar a la que iba a ser mi primera entrevista de trabajo como recién graduada en Periodismo.

«Por favor, la citada a las 11.30 horas puede pasar [...] Carolina Alemán, ¿verdad?». Fue fácil contestar a esa pregunta, lo que no me esperé fue un, «¿Por qué periodismo?», para romper el hielo, antes de sentarme. Supongo que no me había planteado nunca esa pregunta, no así. El periodismo no es una profesión que eliges, es una profesión que te elige a ti, que te atrapa, te envuelve y se te cuela entre los dedos y la mente antes de darte cuenta. «¿Y por qué no?», contesté a Alejandra, la joven que me entrevistó aquella mañana en San Sebastián de los Reyes para ocupar un puesto vacante como redactora-becaria para un programa televisión local.

Lo pensé aquel día y lo sigo pensando hoy, siete años después; en pocas palabras, para mí el periodismo, entre otras muchas tantas cosas, es sinónimo de descubrir e investigar el porqué sí y el porqué no de los hechos, de las cosas, pero sobre todo, de querer compartirlo con el mundo que te rodea, ya sea vía streaming, a través de una pantalla, sobre recicladas hojas de papel o mediante la versión 'puntocom', aunque suene a tópico. Ya lo predijo el profeta de los medios, Marshall McLuhan, con su 'aldea global'. «La nueva interdependencia electrónica vuelve a crear el mundo a imagen de una aldea global» (1962, 'La Galaxia de Gutenberg').

Buscar respuestas hasta dar con la verdad lógica y ontológica -como bien me lo hizo saber la gran Cristina Fuertes, la que fuera mi profesora de derecho durante mi segundo año de carrera en la UCM- y desear hacerles saber a todos los grupos generacionales que quieren y necesitan estar informados, sobre lo que sucede y no sucede en las ciudades, en los pueblos, en los barrios, en las calles y tras las puertas de los hogares.

Pero como en todas las profesiones, los comienzos nunca fueron fáciles. Lo sabe bien Manuel Jabois, periodista y escritor español, a quién tuve la oportunidad de preguntar sobre sus inicios en el mundillo durante una entrevista en mi último año en Madrid. «Yo al principio era un desastre en todo; aprendí a titular, a explicar la información de un suceso o a tomar notas en las ruedas de prensa a la vista del lector. Empecé a ser legible al cabo del tiempo», desveló entre risas.

Y cuánta razón tenía Jabois, no solo me bastaron los cuadernos de historia y literatura de la enorme biblioteca de casa de mis padres -docentes durante más de 40 años-, ni todos aquellos exámenes en la universidad o apuntes de mi hermana -también periodista de profesión-, tampoco la doble lectura en un avión de 'El dominio mundial. Elementos del poder y claves geopolíticas' de Pedro Baños, para entender mejor cómo funciona el mundo antes de empezar a hablar sobre él. Bajo mi humilde y aún 'novata' opinión , esta profesión es un compendio de continuo aprendizaje. Te preparas observando y escuchando lo narrado por los maestros de los teclados -también conocidos como compañeros- que llevan toda una vida recopilando historias, dejándote llevar por el susurro de las letras y las palabras que poco a poco van perdiendo timidez en los cuadernos y lo más importante, adaptándote al medio. Como dijo Concepción Maldonado, profesora de Lengua Española de la UCM, en una entrevista, «estudiar periodismo te permite aprender los rudimentos y las bases de un oficio que, como todos, luego se asienta y se consolida con la práctica».

Por su parte, Manuel Jabois me recordó: «Menos mal que en mis inicios no existían las redes sociales, si no ahora mismo sería un hazmerreír». Yo, por suerte o desgracia para algunos, he crecido con ellas.