OPINIÓN

Unas risas con Piedra Pómez

03/01/2018
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No hay mejor forma que comenzar el año que con buen humor. La noche del 1 de enero Televisión Canaria emitió un programa de Piedra Pómez a cuenta de su treinta aniversario que había sido grabado unos días antes en el Teatro Cuyás. Usando como hilo argumental el repaso a sus inicios, la trayectoria y la variada actualidad, el espectáculo titulado Una pareja feliz y con treinta merecía la pena verlo. La parte en la que explican el nacimiento de CC es francamente genial. Y cuando por costumbre entablan esa conversación entre Fefa y Sioni alrededor de un buche de café, lo bordan. Siempre he sentido predilección por este dúo cómico, conformado por Gregorio Figueras y Francisco Santana, porque tiene la maestría de sacar punta a la semblanza y el sentir canario sin ser chabacano. Porque una cosa es hacer humor y otra bien diferente la ramplonería que estilan otros donde, con frecuencia, se estira presuntas situaciones anecdóticas de las islas desfigurando lo que realmente debemos apreciar de nuestra tierra. Se trata de diferenciar la esencia de la rutina canaria y los personajes populares con el chiste fácil que siempre recae sobre un poligonero o perfiles semejantes de protagonista. Por fortuna, Canarias es mucho más que eso.

«Sería preocupante que, con el tiempo, llegase un momento en el que los más jóvenes no reconocieran a Piedra Pómez como a otros humoristas arraigados en Canarias».

Además, que Figueras y Santana se conocieran en San Cristóbal de La Laguna en el Colegio Mayor San Fernando (vivir esa experiencia siempre une mucho) y con el dictador aún vivo, les permite aportar perspectiva de cómo han cambiado las islas desde entonces. Eso, más una dosis de inteligencia que le inyecta uno y otro al trabajo artístico, pues ofrece una radiografía social al uso inestimable.

Sería preocupante que, con el tiempo, llegase un momento en el que los más jóvenes no reconocieran a Piedra Pómez como a otros humoristas arraigados en Canarias. Eso significaría que habríamos perdido la memoria como pueblo. Muy mal asunto. Porque precisamente en ese humor pensado y elaborado subyace nuestra cotidianidad. Y hay que reírse, de nosotros y de uno mismo. Piedra Pómez, a su manera, en este largo periodo han hecho región. Y basta con detenerse en los aplausos que reciben en cada espectáculo para augurarles todavía futuro. Los que estuvimos la pasada noche del lunes sentados en el sofá atentos a la televisión disfrutamos de lo lindo de esta pareja de cómicos. Y, de paso, entiendes por qué con el transcurso de los años le vas cogiendo más cariño a tu gente, a tu tierra. A esas singularidades canarias que no están recogidas en el texto de la ley ni en regímenes fiscales. Es, ni más ni menos, que el valor de lo nuestro.