Lunes en África

Traslados

05/02/2018
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En Caideros de Gáldar han abierto un padrón emocional. Los vecinos emigrados pueden inscribirse con el limpio afán de conservar la conexión con la madre tierra. La iniciativa reclama un último esfuerzo de conservación del mundo rural, frente a la tendencia que acelera la concentración de la población en áreas urbanas.

La industrialización del turismo en Canarias reduce desde hace décadas a simple escaparate lo que hasta entonces fue el centro del mundo. Frente al vínculo que fijaba la economía agrícola se levanta ahora un cristal que evita el tacto con la naturaleza. Más parque temático que paisaje protegido; basta con observar a esos humanos que desatan su ansiedad ante la nieve o la lluvia para entender la mutación sufrida en este tránsito.

La dinámica demográfica parece imparable, el archipiélago sigue una tendencia planetaria. La ONU calcula que en la próxima década el 60% de la población mundial habitará en grandes concentraciones, y el mayor incremento se localizará en las regiones más empobrecidas. No escaparán las islas a ese fenómeno, por eso son necesarios los vínculos de pertenencia. Esa es la resistencia contra el despoblamiento del norte grancanario. Está descrito que algo se transforma cuando se pasa de sembrar millo en Fontanales a coger olas en Guanarteme. El arte en sus distintas disciplinas acumula evocaciones de estos procesos. Aunque a plantar papas sólo vuelven los que pasan hambre. No siempre consuela el regreso.

Puede que tanta trashumancia se nos esté yendo de las manos. La intención de una consejera del Cabildo de Fuerteventura de asistir a los plenos por videoconferencia resume las implicaciones de tanto traslado. Así, la reforma electoral pendiente acaso debiera incluir los derechos de los empadronados emotivos; si usted se siente majorero, podrá votar en Corralejo aunque resida en Cuenca. Precedentes existen; Rajoy ya encendió el plasma y Puigdemont se independiza desde Bruselas. El espejismo del poder reduce la conciencia a una pantalla.

En Caideros de Gáldar han abierto un padrón emocional. Los vecinos emigrados pueden inscribirse con el limpio afán de conservar la conexión con la madre tierra. La iniciativa reclama un último esfuerzo de conservación del mundo rural, frente a la tendencia que acelera la concentración de la población en áreas urbanas.

La industrialización del turismo en Canarias reduce desde hace décadas a simple escaparate lo que hasta entonces fue el centro del mundo. Frente al vínculo que fijaba la economía agrícola se levanta ahora un cristal que evita el tacto con la naturaleza. Más parque temático que paisaje protegido; basta con observar a esos humanos que desatan su ansiedad ante la nieve o la lluvia para entender la mutación sufrida en este tránsito.

La dinámica demográfica parece imparable, el archipiélago sigue una tendencia planetaria. La ONU calcula que en la próxima década el 60% de la población mundial habitará en grandes concentraciones, y el mayor incremento se localizará en las regiones más empobrecidas. No escaparán las islas a ese fenómeno, por eso son necesarios los vínculos de pertenencia. Esa es la resistencia contra el despoblamiento del norte grancanario. Está descrito que algo se transforma cuando se pasa de sembrar millo en Fontanales a coger olas en Guanarteme. El arte en sus distintas disciplinas acumula evocaciones de estos procesos. Aunque a plantar papas sólo vuelven los que pasan hambre. No siempre consuela el regreso.

Puede que tanta trashumancia se nos esté yendo de las manos. La intención de una consejera del Cabildo de Fuerteventura de asistir a los plenos por videoconferencia resume las implicaciones de tanto traslado. Así, la reforma electoral pendiente acaso debiera incluir los derechos de los empadronados emotivos; si usted se siente majorero, podrá votar en Corralejo aunque resida en Cuenca. Precedentes existen; Rajoy ya encendió el plasma y Puigdemont se independiza desde Bruselas. El espejismo del poder reduce la conciencia a una pantalla.