Tragedia en Órzola

José Ramón Sánchez López
JOSÉ RAMÓN SÁNCHEZ LÓPEZ

Una buena amiga me dijo que le había sorprendido el artículo que firmé hace una semana. Escuché sus razones y le agradecí el comentario. La causa, el empleo del término 'disfrutar' cuando aludí a las ganas de muchos africanos de venir a Europa en busca de una vida mejor. Si bien uno quiso referenciar a la primera definición de la RAE, «percibir o gozar los productos y utilidades de algo»; es verdad que hay una definición, la cuarta, que simplemente se centra en «gozar», a nivel de placer. Vamos, que di pie a hacer creer que los que vienen en patera lo hacen para servirse y abusar de lo bueno del mundo occidental.

En cuestión tan sensible, que quede claro que ni por asomo quise frivolizar con la inmigración africana, como si estuviera en sintonía con los ministros que han venido a Canarias a reírse en nuestra cara. Pero no está de más aclararlo. Y tras lo dicho, insisto, o los que tienen poder de decisión, en cualquier ámbito y término, hacen por aplicar políticas serias, con medios económicos y humanos; o no nos quedará otra que seguir padeciendo más muertes de gentes que han sido capaces de dejar atrás todo lo conocido en búsqueda del ideal de una mejor existencia vital.

Esta semana ha sido Órzola el foco de atención. En primera persona comprobamos cómo de fácil es morir cuando una patera zozobra. Fue a pocos metros de tierra y con vecinos heroicos que se la jugaron por evitar que la suma de fallecidos no resultara todavía más espantosa.

Este naufragio al norte de Lanzarote, por desgracia, no será el último. Decir lo contrario sería mentir. Y así las cosas, no sé cómo hay políticos que miran para otro lado y dicen tener la conciencia tranquila.