La arista

Canarias Suma, la baza de CC

08/09/2019

Canarias Suma es un proyecto que sigue vivo en el PP y que explica el trasfondo político con el que se jugaron las cartas de la crisis del pacto de derechas en Canarias tras las pasadas elecciones autonómicas. La presencia en Canarias de Teodoro García Egea el pasado jueves y viernes para refrendar a María Australia Navarro como presidenta del PP hay que situarla en este proceso. Es uno de los pasos previos en la estrategia de este experimento que tiene como socio prioritario en las islas a Coalición Canaria.

Canarias Suma es también la baza política que jugó Coalición Canaria con Génova antes de las elecciones para amarrar el pacto de derechas y en toda la negociación posterior. El proyecto político de Casado es también lo que explica, desde el punto de vista político, la salida de Asier Antona de la presidencia del PP y el ascenso de María Australia Navarro.

Desde hacía meses Fernando Clavijo venía hablando con José Manuel Soria y, directamente, con Teodoro García Egea, secretario general del PP, la posibilidad de un pacto de cara al futuro en un experimento que dio sus frutos en Navarra. «Teo», como llaman en el partido a García Egea, trabó una sólida relación con el expresidente del Gobierno de Canarias, de esas que le gustan a Clavijo, de mucha fascinación y llamada casi a diario.

Tal y como advirtieron responsables del PP en Canarias, Clavijo alimentaba las expectativas de García Egea desde antes de las elecciones con el proyecto de Canarias Suma, con la única intención de mantener al PP de Canarias a raya para un posible pacto de Gobierno. Nadie en el PP, salvo los de Soria, se han fiado nunca de CC, y menos en esta etapa en la que Clavijo convirtió al partido conservador en una marioneta, en medianeros con los que no hablaba. Las advertencias fueron múltiples, pero todas desoídas en función del proyecto que cocina Génova en distintas regiones de España.

Era un deseo mutuo, aunque uno más respetable e inocente que el otro. El PP de Casado, bajo la influencia de Soria, quería un pacto con CC, no sólo para gobernar Canarias, sino para ir juntos a las elecciones implicando a otros partidos del centro derecha. CC sólo amarraba al PP para el pacto después de las elecciones.

Después de las elecciones de mayo, Clavijo y Barragán seguían negociando al margen de Antona que asistía casi como espectador a las decisiones que tomaba Génova, entre ellas la de apartarle de la presidencia del Gobierno de Canarias y proponer a María Australia Navarro. De fondo estaba la negativa de Antona a seguir siendo marioneta de CC y la incomodidad, cada día más creciente, de Clavijo con el líder del PP en Canarias que no se sometía fácilmente a sus caprichos. El alumno de Soria había salido protestón.

Desde Madrid García Egea se esforzaba por controlar el proceso para el pacto en contacto permanente con Clavijo y Soria. Los avatares ya son conocidos. En aquella famosa comida de la casa del presidente en Ciudad Jardín Clavijo propone a Asier Antona como presidente y el mismo como vicepresidente. Antona lo rechaza. Seguían sin tener los 36 votos para la investidura. La negativa de Antona desborda a Clavijo que llama a Génova y pone el grito en el cielo. Convence a García Egea de que Antona se ha convertido en un auténtico escollo para los planes del PP y de Coalición, para formar gobierno, pero, sobre todo, para formar una coalición de partidos con la que mantener la mayoría conservadora en Canarias.

Desde Madrid llega la propuesta de llevar a María Australia Navarro a la presidencia, y el argumento que utiliza CC es que la ahora presidenta del PP es más proclive al futuro de Canarias Suma y pondría menos impedimentos que Antona, al que acusan de odiar y boicotear a CC y querer, a costa de lo que sea, sacar a los nacionalistas del Gobierno. Las cartas estaban echadas. Coalición sigue con la testosterona alta y no se conforma con el fracaso. Clavijo llama a García Egea y pide, directamente, la cabeza de Antona, que éste entrega.

Por el camino el pacto de progreso sigue su rumbo con la incierta espera por Casimiro Curbelo que se despeja definitivamente en esa famosa comida de Ciudad Jardín, cuando Curbelo comprueba que está en una jaula de grillos imposible de domar.

Pasado el temporal Coalición Canaria, que guarda un silencio público calculado, sigue alimentando las expectativas del PP. Primero con la promesa de la Canarias Suma, a la que, dicen, están dispuestos a incorporarse y después con la promesa de una moción de censura contra Ángel Víctor Torres. Clavijo asegura a García Egea que tiene controlado a Casimiro Curbelo, y aunque es verdad que siguen hablando, también es verdad que al gomero no se le pasa por la cabeza romper el pacto de progreso en que ha conseguido el triple de lo que Clavijo le dio a lo largo de los últimos cuatro años de apoyo. Lo más que hace es aguantar sus lamentos y escuchar sus cuentos de la lechera. Y aunque es verdad que trabaron una sólida relación, también lo es que en política y desde el poder, la amistad y las promesas se quedan para mejores ocasiones.