EFE

Segura tiene La Palma

Un año transcurrido, con riada de numerosas visitas presidenciales y ministeriales, acompañadas de maletines -verbales- de millones de euros en ayudas que no terminan de llegar, en justa y eficaz medida y proporción, a los afectados

David Morales
DAVID MORALES Secretario ejecutivo autonómico de Turismo del Partido Popular de Canarias

Al contrario del padecer que -en términos de suciedad, abandono, desorden y/o caos- considero viene sufriendo en estos últimos años mi amada ciudad natal, Las Palmas de Gran Canaria, con la esperanza puesta en que un mejor y dignísimo futuro merece y espera a la que es novena ciudad en importancia de España, abrigo dicho optimismo e ilusión en el refugio anímico que, entre otros, me aporta el contemplar sus muchos y grandes símbolos. Tanto materiales como inmateriales. Uno de los símbolos más desconocidos, en detalle, por parte de palmenses (gentilicio para los naturales de Las Palmas de Gran Canaria), es el del escudo de la ciudad. En el cual dorado, rojo, blanco, verde y azul son sus colores predominantes. Con sus dos castillos dorados de tres torres; su león rampante; sus dos palmeras y sus dos canes. Con sus siete pares de espadas de plata en aspa. Con corona real sobre su copa, y cinta de plata en su base con el lema 'Segura tiene la Palma'.

Si bien dicho lema hace referencia a las grandes gestas de nuestra ciudad, como las derrotas infligidas a los ingleses comandados por Francis Drake en 1595, o a los holandeses comandados por Van der Doez en 1599, haciendo un guiño fonético, traigo a primer plano a nuestro lema capitalino en ocasión del primer año transcurrido de la erupción volcánica de La Palma.

Todos recordamos qué estábamos haciendo cuando, el 11 de septiembre de 2001, sucedieron los ataques terroristas a las Torres Gemelas de Nueva York. Y todos los canarios y canarias jamás olvidaremos el mediodía del domingo 19 de septiembre de 2022 en que, «con el potaje en el fuego», el volcán de Cumbre Vieja hizo erupción en La Palma.

«¡No me jodas que va a salir por ahí! ¡Ay que nos tenemos que ir de casa! ¡Ay, Dios mío! ¡¿No podía haber salido por otro lado?! ¡Me cago en la puñeta!». De la particular hemeroteca que tenemos todos en whatsapp, rememorar y volver a visualizar el vídeo del vecino palmero que se expresaba, incrédulo y preocupado, en los términos transcritos, no sólo permite retroceder 365 días en el tiempo. Sino que convierte aquel fenómeno en foco aún candente de duro análisis de actualidad, al tener muy presentes a todas las familias de La Palma aún sin, por ejemplo, solución y alternativa habitacional. Y con un futuro incierto lleno de incertidumbres en los ámbitos sociales, económicos, académicos, turísticos e, incluso, institucionales, si tenemos en cuenta, en este último caso, a las administraciones públicas 'de proximidad' para con los vecinos, Cabildo Insular y Ayuntamientos de los municipios afectados, aún huérfanos de las proclamadas ayudas estatales.

Un año transcurrido, con riada de numerosas visitas presidenciales y ministeriales, acompañadas de maletines -verbales- de millones de euros en ayudas que no terminan de llegar, en justa y eficaz medida y proporción, a los afectados. De proyectos aún pendientes de reconstrucción de infraestructuras básicas; de readaptación del paisaje, y de recuperación del suelo agrícola-ganadero. O de núcleos urbanos, como Puerto Naos y La Bombilla, convertidos -salvando la respetuosa distancia- en pequeños 'chernóbiles' en los que no es posible aún la presencia de vida alguna (social, económica, turística), dada la acumulación de gases tóxicos aún presentes.

Dificultades y desafíos de toda índole todavía inmensas e ingentes para nuestra gente de -a pesar de la lava- la siempre eterna isla bonita. Pero dificultades respecto a las cuales, y vinculado a este trampantojo lingüístico, un hecho cierto sí que puede tener segura La Palma: toda Canarias no sólo no les olvida. Sino que, incluso, de manera humilde, sin algarabías ni estridencia, sigue y está trabajando en estos momentos para ella. Como en el caso del proyecto 'Uno para La Palma', proyecto de los clubes rotarios de toda Canarias para la construcción de una nueva escuela para los niños y niñas palmeros, que sustituya al menos a una de las tres escuelas unitarias que quedaron sepultadas bajo la lava del volcán. Y que ha merecido hasta la aceptación, por parte de Sus Majestades los Reyes de España, de la presidencia del Comité Organizador del Proyecto Escuela Rotary en La Palma (escuelarotarylapalma.com).

O como en la idea del comité organizador del próximo X Foro Internacional de Turismo de Maspalomas, de poder contar con La Palma como 'isla invitada', a fin de contribuir también a la recuperación plena de la actividad turística en la isla bonita. Tratando así de mantener más viva que nunca la llama y el interés de visitantes nacionales e internacionales por viajar a la isla. Y aún a pesar del 'bloqueo' de esas aproximadamente 4.000 camas turísticas alojativas que ofrece Puerto Naos, por motivo de los gases tóxicos mencionados aún presentes en sus calles, viviendas y comercios. Porque, aunque el volcán rugiera y escupiera lava destructiva desde Cumbre Vieja, su reconstrucción sigue también en curso desde el resto de Canarias. Insisto: de eso muy segura tiene que estar La Palma.