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Desafección y crispación: la política como espectáculo
Tribuna libre

Desafección y crispación: la política como espectáculo

El hartazgo que tenemos con los políticos y su monotema de la máquina del fango es palpable. Es hora de poner fin a esta grotesca actuación teatral. Como ciudadanos, merecemos y debemos exigir respeto

Sarah Culebras López

Licenciada en Derecho. Graduada en Ciencias Políticas y Gestión Pública

Lunes, 3 de junio 2024, 23:01

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La desinformación se ha convertido en un problema grave en el ámbito político. Las noticias falsas y la manipulación de información son utilizadas frecuentemente como herramientas para influir en la opinión pública y distorsionar la realidad. Esto no solo afecta la percepción de los ciudadanos sobre temas fundamentales, sino que también socava la confianza en las instituciones democráticas. Es alarmante ver cómo se difunden bulos y teorías conspirativas a través de las redes sociales y otros medios de comunicación, creando un ambiente de desconfianza y polarización aún mayor. Combatir la desinformación requiere un esfuerzo conjunto de ciudadanos, medios de comunicación y plataformas digitales para promover una información veraz y responsable.

Otro tema importante es la falta de participación ciudadana en los procesos democráticos. La apatía y el desencanto con la política han llevado a una disminución en la participación electoral y en otras formas de compromiso cívico. Es esencial fomentar una cultura de participación activa, donde los ciudadanos se sientan empoderados para involucrarse en la toma de decisiones que afectan sus vidas. La educación cívica y la transparencia en el funcionamiento de las instituciones son fundamentales para reactivar la participación y asegurar que las voces de todos los sectores de la sociedad sean escuchadas y representadas.

La ciudadanía asiste pasmada al esperpento que se despliega en las noticias diariamente sobre los principales líderes políticos y el constante intercambio de palabras lamentables que tienen lugar en el Congreso y en el Senado cada vez que un micrófono está presente.

Este espectáculo da vergüenza ajena y muestra una realidad que refleja la polarización y la falta de respeto entre nuestros líderes, desviando la atención de los verdaderos problemas de las personas. Uno de los ejemplos más recientes de esta situación, y que es escandalosa, es la facilidad con la que se accedió a un puesto en una universidad pública de dirección de un máster cuando ni siquiera se tiene la titulación necesaria para ello. Esto solo lo puedes hacer si tienes los contactos adecuados, ya que el motivo por el que se llega ahí no es por la valía curricular ni profesional. Es grave que alguien sin el currículum académico-universitario necesario pase a, nada más y nada menos, que dirigir un máster en una universidad pública. Este tipo de situaciones socavan la confianza en el sistema y perpetúan la desigualdad social.

Además, hemos sido testigos de enfrentamientos verbales entre miembros del Gobierno de España y el presidente de Argentina, lo que contribuye al desencanto de la población hacia la política. Y, mientras tanto, los problemas cotidianos persisten sin una respuesta adecuada por parte de nuestros representantes políticos.

Es cierto que el salario mínimo interprofesional ha subido pero ese aumento se ha diluido con la inflación y la presión fiscal que soportamos en España, y además el resto de salarios están congelados mientras todo está más caro. Parece que hay una desconexión total entre los esfuerzos que se nos piden y lo que recibimos a cambio.

Las pequeñas y medianas empresas, que son el motor de nuestra economía, luchan por sobrevivir en un entorno cada vez más hostil. Generalizar políticas sin tener en cuenta las diferencias entre grandes corporaciones y las pymes es un error que puede tener consecuencias nefastas para la economía local y, particularmente, para la economía canaria.

Además, la crisis de vivienda sigue siendo un problema importante que no recibe la atención adecuada por parte de nuestros representantes políticos. A pesar de las promesas y anuncios grandilocuentes de una ley estatal que prometía ser la solución, un año después su efecto ha sido justo lo contrario: la vivienda se ha encarecido aún más. Esto demuestra una falta de acción efectiva por parte del gobierno estatal para abordar este problema fundamental que afecta a numerosas familias y perpetúa la desigualdad social y económica.

Y qué se ha hecho ante a la crisis migratoria. No hay duda de que es un desafío que requiere soluciones sensatas y humanas. La situación de los inmigrantes, especialmente en Canarias, pone de manifiesto la necesidad de una política migratoria integral que aborde las causas subyacentes de la migración y proteja los derechos humanos de los migrantes. Canarias, por su situación geográfica, enfrenta desafíos específicos en este ámbito que deben ser abordados con sensibilidad y cooperación internacional y nacional.

Es un tema delicado y convertirlo en un arma política solo fomenta el miedo y la división en la sociedad.

El espectáculo político al que asistimos a diario, especialmente ahora en esta época interminable de campañas electorales, no hace más que desviar nuestra atención de lo importante. Lo que realmente indigna es el uso constante de eslóganes vacíos y frases impactantes que solo buscan manipular nuestras emociones sin que tengan la intención de que nada más se mueva.

Nos prometen el cielo y la tierra con frases triunfalistas, cuando la realidad demuestra lo contrario. O peor aún, cuando nos intentan atemorizar con predicciones catastróficas, como cuando se llegó a afirmar que si determinado partido gana en las elecciones europeas, Canarias se convertirá poco menos que en una cárcel para inmigrantes. Estas afirmaciones no son más que hipótesis alarmistas diseñadas para manipular el voto mediante el miedo. Es aún más preocupante cuando esas palabras provienen de altos cargos estatales y ex cargos regionales, que tienen el poder de implementar las medidas necesarias para gestionar la crisis migratoria.

El hartazgo que tenemos con los políticos y su monotema de la máquina del fango es palpable. Es hora de poner fin a esta grotesca actuación teatral. Como ciudadanos, merecemos y debemos exigir respeto.

Es necesario que los ciudadanos y en especial los canarios, en las próximas elecciones europeas, demostremos que estamos hastiados de los políticos que solo están preocupados por sus problemas internos o por mantenerse o llegar a la Moncloa.

La vergonzosa realidad política que presenciamos a diario refleja una profunda desconexión entre los políticos y los ciudadanos. Es hora de exigir un cambio real y votar por aquellos candidatos que demuestren un compromiso genuino con nuestras necesidades y preocupaciones. Estamos cansados de las peleas entre partidos, olvidando que su deber es trabajar por y para nosotros, no para ellos mismos.

Los políticos deben entender que ya no pueden seguir tratándonos como meros espectadores pasivos. No somos una audiencia que se limita a consumir sus disputas y promesas vacías. Somos ciudadanos con problemas reales y necesidades urgentes también fuera del periodo electoral.

La crispación y el desencanto no se originan de la nada; son producto de un sistema político que se ha vuelto autocomplaciente y desconectado de la realidad. La brecha entre los políticos y la ciudadanía se hace más evidente cada día. Es necesario que nuestros líderes pongan los intereses de la ciudadanía por encima de sus propios intereses políticos y trabajen incansablemente para mejorar nuestra sociedad.

En las próximas elecciones europeas es importante que votemos por aquellos que sabemos que no van a estar mirando a Madrid para actuar, sino que solo les va a mover proteger los intereses de Canarias y conseguir cada vez más rendimiento para Canarias.

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