No, Putin no está loco

José Luis Reina
JOSÉ LUIS REINA

Estos días podemos leer muchas cosas acerca del presidente ruso. Algunas de ellas especialmente llamativas y banales, como que es como Hitler o que está completamente loco. Ni una cosa, afortunadamente, ni la otra. El que haya leído algo de la biografía de Vladímir Vladímirovich Putin se podrá percatar que su comparación con el que fuera líder de la Alemania nazi es tan confusa como errónea. Si Adolf Hitler era un artista fracasado que vagabundeó por las calles de Viena y Múnich hasta que estalló la I Guerra Mundial y encontró algún sentido a su penosa existencia, el ruso tiene una dilatada carrera política desde muy joven, con una gran formación tanto militar como académica, licenciado con honores en la carrera de Derecho.

Hitler tenía carisma, oratoria y aprovechó el momento perfecto para calar en una población dolida y hundida. Putin, por su parte, se ha consolidado a lo largo de toda su trayectoria como una mente brillante que ha sabido hacer de Rusia su Rusia, moldear una potencia militar intimidante y acabar con cualquier voz que osara a llevarle la contraria.

Quizás ambos líderes coincidan en algo: el relato. Tanto Hitler como Putin utilizan la palabra protección y libertad para reconquistar territorios perdidos. Es curioso eso de «desnazificar» Ucrania para justificar la invasión que ha utilizado Putin, que recuerda a algunos mensajes de Hitler cuando anexionó Austria en 1938.

Lo que no ha cambiado es la vieja Europa. Recordemos el papel pasivo inicial ante la expansión nazi. Y observemos ahora el enorme respeto que le tienen al gigante ruso. ¿Quién quiere una guerra con Rusia? Mejor sancionar y olvidar.