Café para todos

Otro camarada que cae

06/02/2019
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Son malos tiempos para Podemos. A la espantada previsible de Errejón, que parece haberse cansado del sistema dictatorial que rige el partido morado, con Iglesias como el rey Midas que quita y pone según su antojo, se suma ahora la más que previsible caída del camarada Maduro, dictador del narco régimen venezolano, y principal aliado de Podemos desde que se fundó.

Las relaciones de Iglesias, Monedero o el propio Errejón con el fallecido Chávez, fue la semilla que sirvió, gracias a los millones del régimen, para que Podemos pasara de ser una idea teórica, a un partido que ahora se ha quedado solo en la defensa de Maduro.

Hay que tirar de hemeroteca para comprender la defensa acérrima que hace Podemos del narco régimen. Cuando Hugo Chávez vivía, Monedero tenía despacho en el palacio de Miraflores, y era uno de los asesores principales del predecesor de Maduro. No son pocos los vídeos en los que podemos ver a Iglesias, Errejón y Monedero, entre otros dirigentes, alabando las virtudes de aquél régimen, que lleva empobreciendo Venezuela hasta llevarla al límite actual, donde millones de venezolanos se han visto obligados a un exilio masivo por supervivencia.

«La misma tesitura que tiene con Cataluña, debe mantener un equilibrio imposible para mantenerse en el poder».

No es ningún secreto que gran parte de la financiación inicial de la franquicia chavista en España, Podemos, viene de un dinero de dudosa procedencia con acento caraqueño. Por eso, ahora que el final está cerca para Maduro, y que se ha quedado solo con el único apoyo de China, Rusia, Turquía y algún país comunista más, es cuando Podemos está doblando esfuerzos en su defensa, chantaje a Sánchez incluido. Tardó bastante el presidente socialista en reconocer a Guaidó como líder de Venezuela. Un plazo absurdo a un dictador que ha ordenado matar a numerosos manifestantes que luchan libremente contra el régimen en las hambrientas calles de aquél país. Cuando países como Francia o Alemania siguieron los pasos de Estados Unidos o Canadá, y reconocieron rápidamente al joven Guaidó, Sánchez tuvo que aguantar de manera obligada porque así se lo exigieron sus socios.

La misma tesitura que tiene con Cataluña, debe mantener un equilibrio imposible para mantenerse en el poder. Sus compañeros de baile, lo mejor de cada casa: comunistas e independentistas. Al final, al parecer por la presión internacional, y por los insultos que le dedicó Maduro, decidió tratar a Guaidó como el presidente legítimo (que lo es) y darle la puntilla a un dictador que ya huele a exilio. Si fuera inteligente, abandonaría el país lo antes posible y de una manera pactada. De lo contrario, volverá a meter a su tierra en una situación crítica. Es la crónica de una muerte anunciada.