Editorial

Ni un segundo más

08/10/2018

La situación de desencuentro entre los gobiernos central y canario no debe perpetuarse ni un segundo más. Dure lo que dure la legislatura nacional, Canarias no puede -ni merece- encontrarse con que hasta las elecciones autonómicas y locales de mayo de 2019, todos los asuntos relativos a las islas quedan sujetos a una especie de limbo administrativo que es consecuencia de las diferencias entre el Partido Socialista y Coalición Canaria.

Es evidente que la prioridad de La Moncloa en materia autonómica pasa por Cataluña

Menos aún se lo puede permitir Canarias cuando sobre la mesa se encuentran asuntos de tanto calado como la reforma del Estatuto de Autonomía -con la revisión de la normativa electoral-, la aprobación del capítulo económico del REF y la firma de convenios que estimularán el crecimiento de las islas y corregirán recortes injustificados bajo los mandatos del Partido Popular, como es el caso de carreteras. En clave exterior, ahora las islas lideran la posición de las regiones ultraperiféricas en la defensa de sus intereses en la Unión Europea y cualquier descoordinación entre Madrid y Canarias de cara a Bruselas puede tener consecuencias fatales.

Es evidente que desde la llegada de Pedro Sánchez a La Moncloa la prioridad en materia autonómica ha pasado por Cataluña. A fin de cuenta, los votos del nacionalismo catalán -el mismo que aboga por la quiebra del modelo de convivencia derivado de la Constitución de 1978- fueron determinantes para que el lider socialista llegase al poder y sin clave para que continúe al frente del Gobierno. Pero lo que Canarias espera que se resuelva no afecta al contencioso soberanista y, por tanto, no hay justificación para que los asuntos isleños sigan aparcados en los ministerios.

Lo hemos dicho aquí y lo reiteramos: debería ser el Partido Socialista en Canarias el primero en movilizarse para reconducir estos desencuentros. Está bien que el secretario general del PSC, Ángel Víctor Torres, se desplace a Madrid a reunirse con ministros y secretarios de Estado, pero volver de vacío dice bien poco de la capacidad de influencia del socialismo canario y también del poco interés de Moncloa y Ferraz por consolidar las buenas perspectivas electorales que los sondeos apuntan para el PSOE canario.

Continuar así sólo servirá para alimentar el sentimiento de agravio y para que, cuando llegue el momento de decidir el voto en mayo de 2019, los electores se pregunten dónde estaba cada partido cuando tocaba corregir los excesos en la austeridad cometidos por el PP con Canarias y también por qué -al menos hasta la fecha- se le sigue tendiendo la mano al independentismo que pone en jaque el modelo de Estado y, en paralelo, se desatiende a un territorio singular por su lejanía y su fragmentación insular.