OPINIÓN

Los procesos internos

15/02/2018

El socialismo canario ha cerrado hace poco su periodo de renovación orgánica. Como es habitual, se generan las estiladas tensiones de toda formación política que, incluso, ahora con el proceso de primarias puede haber aumentado. Y es que este mecanismo podrá funcionar muy bien al otro lado del Atlántico donde el peso de los aparatos de los partidos es bastante menor al que impera en el Viejo Continente, por lo que aún está en fase de prueba, por muy democrático que sea, observar si es oro todo lo que reluce cuando de primarias hablamos. Sin ir más lejos, el socialismo francés las ha practicado y precisamente no está en su mejor momento.

«Ya quisiéramos esa estabilidad justamente ahora que nadie sabe a qué atenerse fruto de la minoría parlamentaria de Fernando Clavijo».

El centroizquierda grancanario ha incorporado a Demetrio Suárez como presidente insular y a Paquita Luengo al mismo nivel en la agrupación de Las Palmas de Gran Canaria, la más numerosa en militancia del Archipiélago. Uno y otro tienen la cualidad de recibir el aprecio de eso que se suele llamar las diferentes sensibilidades o familias que habitan dentro de toda sigla. Demetrio es un clásico norteño al que el PSOE le debe aquellas victorias en Gáldar en otros tiempos de apogeo para la socialdemocracia. Y Luengo fue la consejera de Empleo, Industria y Comercio del Gabinete conformado por Paulino Rivero y José Miguel Pérez que puede presumir de haber consumido la legislatura al completo y no provocar rupturas del pacto por aquello de distanciarse de cara a la cita con las urnas. Ya quisiéramos esa estabilidad justamente ahora que nadie sabe a qué atenerse fruto de la minoría parlamentaria de Fernando Clavijo.

Con todo, los ministros o consejeros del ramo no crean puestos de trabajo. Estamos en una economía de mercado acotada por la presencia pública y no en el socialismo real que esgrimía la planificación. Los puestos de trabajo los generan, por lo general, los empresarios. Y debe ser así. Y el responsable público del área lo que tiene que hacer es fomentar las condiciones para que las empresas contraten y propiciar el diálogo social junto a la patronal y los sindicatos.

En fin, es una frivolidad desperdiciar la experiencia acumulada. Las sociedades que funcionan son las que combinan las ganas de regeneración de los jóvenes y los trienios de otros. Pero decir esto en un mundo dominado por el lenguaje de lo políticamente correcto, la instantaneidad de las comunicaciones y el ensalzamiento de los egos en las redes sociales, seguramente queda en un brindis al sol. Y luego nos dedicamos a leer las memorias de los pensadores europeos del periodo de entreguerras. La banalización siempre trae nefastas consecuencias.