La arista

Lo que esconde el no de Oramas

11/01/2020

El no de Ana Oramas a Pedro Sánchez tiene más carga de profundidad que la que aparenta. No se trata de una simple desobediencia por conciencia, como han tratado de vender. Detrás se esconde una estrategia calculada del tinerfeñismo nacionalista para no perder poder dentro de la organización e impedir cualquier ruta que lleve a la unidad nacionalista, mayoritariamente progresista y de fuera de Tenerife.

La coherencia está siempre en actuar según la conciencia, pero esa misma conciencia debió llevar a Ana Oramas a entregar su acta de diputada y no a votar no en contra de los criterios de su partido. Eso para empezar. Criterios que no surgieron del capricho de una minoría en el partido, como entiende Tenerife el poder, sino de la democracia interna, esa que con todo tipo de amaños quiere alterar el reducido grupo de chicharreros de liderado por Fernando Clavijo que se aferran al poder a pesar del estrepitoso fracaso que les ha llevado a la situación en la que están.

A pesar del excesivo escoramiento a la derecha de ATI, en el asunto del voto negativo a la investidura de Pedro Sánchez no han actuado movidos por la cándida conciencia ideológica, ni por la estrecha conciencia de Oramas y sus acólitos, el odio a Podemos o los peligros que entraña en independentismo, sino, de forma torticera, por estrategia política para la supervivencia del poder chicharrero en Coalición Canaria.

Se saben perdedores. Perdieron las elecciones y todas las instituciones del archipiélago, pero siguen conspirando para no perder el histórico peso de la organización tinerfeña dentro de Coalición Canaria. Una influencia que se vería seriamente dañada con cualquier acuerdo político, del tipo que sea, con Nueva Canaria. La estrategia es simple: volar por los aires todos los puentes que otros dirigentes de la formación nacionalista está tendiendo para la reunificación del nacionalismo.