Jaula y arco iris

Lo importante

17/05/2018

Recientemente, en un debate televisivo en la 1 de TVEC, el presidente del Cabildo Insular de Tenerife y destacado líder de Coalición Canaria (CC), Carlos Alonso, señalaba que a él la gente no le pregunta ni le plantea nunca nada con referencia al sistema electoral de las Islas y la necesidad de su posible reforma. Intentaba, así, minimizar su importancia y, al tiempo, de relegarla a un asunto forzadamente mediático o propio exclusivamente de las élites políticas. Sin incidencia social, sin importancia real, sin trascendencia en las calles.

Le respondí señalando que a mí tampoco nadie me pregunta ni me plantea nada sobre el Régimen Económico y Fiscal (REF) de Canarias y que, sin embargo, pocos dudarán de su trascendencia para las empresas y para el conjunto de los ciudadanos y ciudadanas del Archipiélago, al introducir una serie de medidas que pretenden reducir nuestros hándicaps, consustanciales a nuestra situación de insularidad y alejamiento, con relación a las empresas y personas establecidas en el territorio continental. Desde los descuentos en los billetes aéreos y marítimos a las ayudas al transporte de mercancías, pasando por las medidas que afectan a las energías, al empleo, a la formación profesional o a los distintos sectores económicos.

Incluso en temas de una trascendencia indiscutible, como la violencia de género, hemos podido observar como, hasta hace muy poco, no ocupaba lugar alguno en las preocupaciones incluidas en los barómetros del Centro de investigaciones Sociológicas (CIS). ¿Le restaba ello importancia a la gravedad de un asunto que ataca la libertad, la dignidad, la seguridad, la integridad física y mental y la vida de decenas de miles de mujeres? Tampoco la dependencia era habitual en nuestros debates entre amistades, en familia o en bares cuando Zapatero decidió impulsar tan relevante ley y, sin embargo, constituye una de las decisiones más importantes de su etapa, al convertir en derecho lo que era objeto de caridad.

«Pese a todo ello ha resultado imposible resolver el asunto en el ámbito canario y CC y ASG han obligado a su traslado al marco de la actual reforma del Estatuto de Autonomía»
Democracia

No pretendía, en modo alguno, comparar los diferentes problemas, situarlos en el mismo plano. Sí dejar claro que aunque nuestras principales preocupaciones, la de la mayoría de la gente, son nuestros ingresos, nuestras condiciones laborales, el pago de la hipoteca, el bienestar de los que nos rodean -así como el funcionamiento de los servicios públicos o, sobre todo en los más mayores, el porvenir del sistema de pensiones- ello no supone que deje de ser relevante todo lo que está relacionado con la democracia, con la participación, con la transparencia en las instituciones y con el valor del voto.

Esa mejora de la calidad de la vida democrática fue, por cierto, una de las exigencias del 15M, un movimiento que estos días cumple siete años de su sorpresiva aparición en calles y plazas de toda España.

Considero que la obsesión de una parte de la organización en determinados territorios (estoy seguro que no de toda CC) ha impedido que Coalición se sume a la propuesta de reforma electoral planteada por la mayoría parlamentaria (PSOE, PP, Podemos y Nueva Canarias) y que pudiéramos cambiar aquí, con la práctica unanimidad de la Cámara, un sistema que pudo tener sentido cuando se implantó, a principios de los años ochenta del pasado siglo, en el nacimiento de nuestra autonomía. Pero que hoy precisa ser actualizado y mejorado para ganar en pluralidad y en proporcionalidad de la representación en el Parlamento de Canarias.

Pese a los generosos esfuerzos de la mayoría de las formaciones políticas y de espacios de ciudadanía reflexiva y activa como el que representa Demócratas para el Cambio. Pese a su búsqueda conjunta de propuestas moderadas, que no quitan un escaño a ninguna de las islas y que solo mejoran el desfase de Fuerteventura, hoy con menos diputados que la isla de La Palma aunque desde hace tiempo tiene mucha mayor población, y disminuyen la desproporción enorme entre el valor del voto entre territorios. Pese a todo ello ha resultado imposible resolver el asunto en el ámbito canario y CC y ASG han obligado a su traslado al marco de la actual reforma del Estatuto de Autonomía.

Matices

En principio parece que hay acuerdo para desbloquear la reforma electoral en el Congreso de los Diputados. Respetando la iniciativa de la mayoría en las Islas, aunque hay algún sector de Podemos que cuestiona la propuesta que ellos mimos han apoyado y que, agarrándose a los pequeños matices, pretende cuestionarla y rediscutirla, para alegría del inmovilismo que espera que un replanteamiento haga aflorar las divisiones, que cada uno vuelva a sus posturas iniciales y, en consecuencia, sea imposible la modificación del actual estatus. Ni el mejor submarino de CC lograría ese éxito. La enorme responsabilidad que hasta ahora ha mostrado la marca morada en el Parlamento de Canarias no parece ser compartida por alguna de sus representantes en el Congreso.

Nos encontramos en un momento crucial. Cuando esto escribo desconozco si el tema forma parte finalmente de los acuerdos entre Nueva Canarias y el Gobierno de Rajoy para la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado (PGE) para 2018. Espero y deseo que sí. Y que una amplia mayoría parlamentaria apruebe la reforma de nuestro Estatuto y, dentro de él, la reforma de nuestro injusto y muy desequilibrado sistema electoral.

Ojalá tengamos en Canarias un nuevo sistema electoral en los comicios de 2019. Que nadie piense que con ello los cambios en la composición de la Cámara canaria van a ser radicales. Eso depende más de la decisión del electorado en cada una de las circunscripciones y de un ecosistema que se verá sensiblemente modificado por la entrada de más formaciones políticas. Y en el que, eso parece, así apuntan los sondeos, los pactos entre varias formaciones políticas serán imprescindibles para lograr una gobernabilidad estable.

Lo realmente significativo es que el Parlamento se parezca más a lo que los ciudadanos y ciudadanas expresan libremente en las urnas, sin exclusiones por las disparatadas barreras de acceso ni sobredimensión del papel de quien con pocos votos tiene muchos escaños. Ganando en democracia, ganamos todos los hombres y mujeres de esta tierra. Lo verdaderamente importante.