Imagen que compartió el alcalde de la capital grancanaria en su cuenta de Twitter.

Limpieza por Herminia

Luisa del Rosario
LUISA DEL ROSARIO

El sector 'silver' de la población debe recordar cómo en su infancia, entre las tareas regulares de una casa, estaban baldear la azotea, amarrar las tapas de los bidones, o ponerles un bloque encima, y limpiar el cachito de acera delante de la casa con zotal. Cuando llegaban las fiestas del barrio, también tocaba pintar las puertas, las ventanas y la fachada antes de colgar las banderas con siete estrellas verdes, poner bolsas de plástico en el zaguán para que la sal y el serrín de las alfombras no mancharan el piso y dar el último retoque al traje nuevo en casa de la modista.

A escala de ciudad se podría hacer una lista similar: limpiar los barrancos, revisar el estado de los árboles (también sirve en singular para el caso de la capital grancanaria), de los contenedores de basura, de los muros… A estas tareas dedicó el viernes el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria un centenar de personas, además de tropecientos vehículos. Pero no era una operación rutinaria, lo hizo como parte de la «preparación» ante la llegada de Herminia.

Si bien es normal que se anticipe ante un fenómeno muy adverso, lo que no tiene un pase es que no se trate de una revisión más, sino de poner parches a una dejadez que se arrastra de años. Las propias fotos que el alcalde colgaba en su canal de Twitter ponían de relieve la cantidad de basura acumulada, que de no ser por Herminia, allí se hubiera quedado.

A lo electoral le va bien el corte de cinta de pasarelas que no llevan a ningún lado o paradas de guaguas para una línea que aún no existe. La industria de la propaganda también tiene bocas que alimentar. Pero a la ciudadanía le afecta más el socavón que se abre en su calle o los sacos de escombros que nadie recoge en la esquina. Y si nos va mal con esta tormenta, van a ser falta algunas campañas de imagen más para poder sobrellevar el resultado de tanta desidia.