Jaula y arco iris

Las hermanas Cruz: justicia y memoria

22/09/2019
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Las presentaciones de libros resultan a menudo actos demasiado formales, sin alma, casi burocratizados. Les puedo asegurar que nada de esto aconteció hace unos días en la Casa de Colón, en Las Palmas de Gran Canaria, con el libro El caso de las hermanas María y Petra Cruz del periodista Antonio Betancor Rodríguez. Un profesional recordado cariñosamente por muchas de sus tareas en la radio y en la televisión durante cincuenta años, tanto en el área de informativos como en la de deportes, y, de manera especial, por su sobria presentación de Tenderete.

El libro cuenta con una cuidada edición -con una impactante portada del pintor Santiago Alemán- que ha corrido a cargo del Servicio de Publicaciones del Cabildo de Lanzarote. Y aborda dramáticos hechos, ocurridos hace ahora justo un siglo, sobre los que durante mucho tiempo se guardó silencio y se trató de imponer el olvido. El otro crimen de Cuenca, así tituló el periodista canario José Luis Morales un reportaje en la desaparecida revista Interviú, relacionándolo de alguna manera con los hechos, y la injusticia, que tan crudamente relata la película de Pilar Miró.

«La sencillez, el trabajo silencioso y el profundo amor por esta tierra, su gente y su cultura definen la trayectoria de Antonio Betancor»

Estuvo Antonio muy bien acompañado, en la mesa – los escritores Félix Martín Hormiga y Marcos Hormiga, junto a la directora de la Casa de Colón, Elena Acosta- y en el público que llenó el aforo, con muchas personas que tuvieron que seguir el acto de pie. Esa masiva asistencia -que ya se produjo en presentaciones en Lanzarote- supone un reconocimiento a la relevancia del libro, pero también, un homenaje al autor que ha sembrado amistad y afecto y que recogió sobradamente una parte de su cosecha esa entrañable tarde-noche.

La sencillez, la ausencia de vedetismo, el trabajo silencioso y el profundo amor por esta tierra, su gente y su cultura han caracterizado a Antonio Betancor durante su larga trayectoria profesional y vital. Y ahora, ya jubilado, se acerca a la investigación histórica de hechos que conmocionaron a la Lanzarote de la segunda década del siglo XX. Y lo hace con el mismo rigor, con la misma seriedad y con la misma pasión que ha caracterizado su vida periodística.

Necesaria

Félix Hormiga, escritor y responsable del Servicios de publicaciones del Cabildo de Lanzarote, reconoció que, en su momento, se planteó llevar esta historia al cine, pero distintas circunstancias frustraron el objetivo. Y afirmó que el libro es una obra “necesaria” que rescata de forma documentada una trágica historia que ha permanecido en la memoria popular, relatada de generación a generación. Así, rescatada por la memoria popular, la conoció Antonio Betancor de sus padres, Francisco y Antonia, procedentes de Haría; y en mi familia sucedió igual, en este caso a través de mis abuelos, Juan Pérez, también natural del hermoso pueblo norteño y uno de los primeros camioneros de la isla, y Pepa Morales, gran amiga de Antonia Rodríguez.

La presentación de la obra en Gran Canaria alcanzó niveles de enorme emotividad con la intervención de Antonio, desgarrada, humana y empática. Así como cuando el interviniente que le precedió, Marcos Hormiga, recitó su Romance del Crimen de Teseguite, que antes de su final señala:

«Y aquí sí acaba la historia

mas pueden más los recuerdos:

Teseguite, Lanzarote,

año de mil novecientos

diecinueve, dos hermanas

María y Petra Cruz Bello;

la primera asesinada,

la segunda en un infierno

por su inocencia manchada,

con el fango de un proceso

de injusticia justiciera,

arregostada en el yerro...»

Realiza Antonio en el libro una dura descripción de la Lanzarote de aquella segunda década del siglo XX. Caracterizada por la falta de agua y la extrema pobreza de su gente, acostumbrada a sobrevivir en penosas condiciones. «En Mala y Guatiza, algunos vecinos estuvieron alimentándose de gofio hecho con hojas de tuneras secas. Picaban y molían la penca seca en sus molinos de mano y mantenían el secreto por vergüenza de su triste situación. Gofio horroroso, con sabor a penca podrida» nos cuenta.

Analfabetismo

Destaca también la ausencia de escuelas y el generalizado analfabetismo, que entonces alcanzaba al 80% de la población. Sin olvidarse del brutal caciquismo reinante, que dominaba la economía, la política y el conjunto de la vida de la isla. También la Justicia, controlada a su antojo por una minoría poderosa y privilegiada. Y tremendamente abusadora y cruel con una población pobre y sin capacidad de defenderse ante sus frecuentes desmanes.

El asesinato de María Cruz en 1919 conmocionó a Lanzarote. El crimen fue cometido por tres ladrones, pero se culpó del mismo y condenó a su hermana, Petra Cruz, que a partir de ahí vivió un auténtico calvario, que incluyó vejaciones y violaciones en prisión, quedando embarazada de un hijo que sería entregado a otra familia. Destrozando su vida hasta que pocos años después, completamente desquiciada, fallecía, de inanición, en una celda. El cúmulo de errores judiciales que llevó a tremendo disparate, a semejante injusticia, es analizado por Betancor con crudeza y dolor, con absoluta empatía hacia las víctimas.

La obra, señala Betancor, pretende ser una crónica que intenta «dar un poco de luz a la vergonzosa e interesada oscuridad judicial cometida hace ahora cien años. Aunque lo intento, no sé responder a tremenda barbarie, a tanta maldad, a tanta indiferencia, a tanto desprecio, a tanta falta de conciencia, aunque en una pobre sociedad, temerosa por la podredumbre de los poderosos, encontremos la respuesta».

El libro El caso de las hermanas María y Petra Cruz del periodista Antonio Betancor Rodríguez, constituye, sin duda, una significativa contribución a nuestra memoria, la de Lanzarote, la del conjunto de Canarias. Una memoria tan débil, tan fragmentada, tan ninguneada, a la que afortunadamente están ayudando a (re)construir distintas obras recientes, desde el mundo universitario o desde el ámbito del periodismo, sobre las más variadas temáticas y épocas. La lectura del libro de Antonio Betancor nos ayuda a entender aquella Lanzarote y Canarias de hace apenas un siglo y la influencia del atraso de su sociedad -económico, cultural y democrático- en la vida cotidiana de su gente.