Lunes en África

La burbuja

18/06/2018

Nada. Lo que dicen los números es que nadie entendió nada. Y explican también que el Gobierno, y en general los encargados de gestionar el dinero común, no han hecho lo suficiente. Si no han conseguido cambiar la dinámica, los esfuerzos han servido para mantener la nada. Después de una década de penurias, lo han vuelto a hacer. Insisten en el error. Sólo la construcción es capaz de tirar de la economía canaria. No han aprendido nada.

La economía es esa herramienta que permite a la gente gastar su dinero en mejorar su vida, hasta que empieza a acumular deudas. De esas facturas se hacen cargo los prestamistas, fabricantes de burbujas. El sector de la construcción se mueve sobre la expectativa errante de un crecimiento constante de la población, lo que debe favorecer el aumento de viviendas y la creación de nuevas infraestructuras, básicamente orientadas al desarrollo urbano.

Si eso no ocurre, si la población deja de crecer o disminuye, como viene sucediendo en Canarias desde hace ya unos años, la pelota sólo puede inflarse importando materia prima. Es decir, atrayendo humanos del exterior. Si en lugar de venir y quedarse, vienen y se van en un flujo sostenido, se genera un negocio potente. Lo llaman turismo, pero en realidad es una industria que, por sí sola, produce tóxicos como cualquier chimenea. Maltrata culturas y paisajes, castiga la naturaleza. Dicen que es el precio del progreso. El daño es para todos. Los beneficios, no.

No hubo escarmiento. En la primera década del milenio, toda la alegría del crecimiento se fio a esa dinámica. La única ley que le importa a este Gobierno canario es la que gasta el suelo. El efecto ya empieza a notarse. Volvemos a lo mismo. Sin aprender nada. Felices y contentos, hasta que estalle. Otra vez.

@gonzalohmartel