Foto de archivo de Piqué y Modric en un lance del juego en un partido Madrid-Barça. / EFE

¿Está el fútbol en crisis?

Gaumet Florido
GAUMET FLORIDO Las Palmas de Gran Canaria

A menudo se escucha últimamente que el fútbol está en crisis. ¿Lo está? Creo que no. No el fútbol como deporte. Basta si no darse una vuelta casi por cualquier municipio de esta España diversa y plural un fin de semana para comprobar hasta qué punto nos une a los españolitos esta disciplina, con cientos de campos con partidos de fútbol base en juego y miles de familias en las gradas. Lo que está en crisis es el modelo actual del fútbol como negocio.

¿Por qué? Porque a esas mismas generaciones que se baten el cobre sábados y domingos sobre el césped ya no les interesan los partidos televisados. Les aburren. Si acaso ven las grandes finales. O los partidos del Madrid o el Barça. Y eso preocupa, claro que preocupa, porque es la vía por la que entra la pasta, esa misma que permite los sueldos estratosféricos de las estrellas y las no tan estrellas o los gastos vergonzantes que se permiten muchos clubes.

La situación apremia, y con ella, las soluciones que algunos están maquinando. A los gerifaltes de este negocio, los Florentino Pérez, Laporta y compañía, se les ocurrió la Superliga, pero les salió el tiro por la culata. Pero luego hay otros experimentos que sí están teniendo éxito, como el sucedáneo que se ha sacado de la chistera Piqué y su claqué de 'streamers', la famosa Kings League. Son cientos de miles sus seguidores.

Y no, eso no es fútbol. Es más un juego de mesa que un deporte que en realidad lo que busca es seguir exprimiendo al espectador. No hay más interés que el crematístico, porque hasta buena parte de sus supuestas nuevas reglas, me refiero a las deportivas, como el menor tiempo de los partidos o los cambios ilimitados, ya están inventadas, o son muy similares, para el fútbol sala. En fin, no nos den gato por liebre.