Francia: susto o muerte

Le Pen cuestiona abiertamente la filosofía comunitaria

Francisco Suárez Álamo
FRANCISCO SUÁREZ ÁLAMO

En Francia se celebran este domingo elecciones presidenciales, en una primera vuelta donde las miradas están puestas en el presidente Macron y en la ultraderechista Marine le Pen. Se da por hecho que ambos pasarán, como si eso fuera parte de la normalidad en un país donde hace años el bloque ideológico de izquierdas anda absolutamente dividido y perdido.

Lo que pase en Francia no es cualquier cosa. Estamos hablando de una pieza clave en el engranaje europeo y en un momento especialmente delicado. De hecho, Macron es de los pocos que mantiene hilo directo con Vladimir Putin, pues Francia siempre ha jugado a ser un referente de seguridad en Europa, tiene lazos históricos en materia económica e incluso militares con Rusia, han compartido estrategias respecto a África, y París recela, como también Moscú, de una Unión Europea que se pueda tomar en serio una política militar común. Si esto último se pusiera en marcha, Francia tendría un problema, pues debería renunciar a parte de su relevancia unipersonal en materia de defensa para integrarse en ese vector militar comunitario.

Se da la circunstancia, además, de que Marine le Pen cuestiona abiertamente la propia filosofía comunitaria. Su partido creció en su día a base de canalizar el descontento, ya fuera por la crisis económica o la inmigración, pero se ha fortalecido a medida que disparaba dialécticamente contra Bruselas. Y ahora la UE no atraviesa por su mejor momento. La salida del Reino Unido supuso un varapalo para el proyecto europeo, la marcha de Angela Merkel ha dejado sin un referente a Europa y los titubeos autoritarios de algunos países del antiguo bloque del Este que entraron deprisa y corriendo en la UE restan credibilidad a ese espacio común de derechos y libertades.

En cuanto a Macron, recordemos que llegó al Elíseo casi sin partido. Es más, el partido es prácticamente él mismo, y eso puede funcionar en un sistema excesivamente presidencialista como el galo, pero quizás sirva para un primer mandato, mas no tanto para la continuidad. Por mucha popularidad que pueda tener un líder, sin estructura bajo sus pies es difícil mantenerse en el tiempo.

Veremos qué pasa el domingo y en la segunda vuelta quiénes estarán y con qué propuestas. Si son los dos actores mencionados, es evidente que entre susto o muerte, pues nada como un susto ya conocido. Pero el escenario no es precisamente optimista para Europa. Gane quien gane.