Primera plana

El cisma de Podemos

20/01/2019

La formación morada se quebranta con la alianza entre Íñigo Errejón y Manuela carmena que deja tocado a Pablo Iglesias. Seguramente no es una división a partes iguales dentro de Podemos, Errejón no dispone a su favor de la mitad del partido y, de hecho, no pudo con Iglesias cuando no pasó de esgrimir otro proyecto y no personificar una candidatura en la cita congresual. Iglesias ganó y desde entonces Errejón quedó en un segundo plano. Sin embargo, la jugada protagonizada por Carmena y Errejón de separarse de la marca de Podemos es un desplante a Iglesias cuyo hiperliderazgo decae.

Ahora mismo el pronóstico para Podemos es que se ciña a ser lo que era IU en sus mejores momentos: una formación de izquierdas capaz de modular la agenda política hasta cierto punto. Pero ya está. Sin Errejón y los efectos que puede tener fuera de Madrid pueden hacer que Podemos ya no sea uno de los cuatro partidos que sostienen el sistema político que surgió tras la crisis económica y el 15M. Iglesias ejerciendo de Julio Anguita supone bien poco para la izquierda transformadora.

Por otra parte, el peso de las organizaciones políticas cada vez es menor. Las figuras concretas pintan más. La volatilidad del voto en la actualidad va pareja a la baja fidelidad de los ciudadanos a siglas determinadas. De ahí que el candidato sí se convierta en un mecanismo de enganche del voto aunque sea para una sola ocasión en las urnas. Y Errejón tiene un perfil que dentro de la izquierda gusta primero porque está preparado y luego porque es conciliador y moderado en sus argumentos.

«Por supuesto, una caída de Podemos tiene consecuencias en los posibles pactos después de mayo»

Por supuesto, una caída de Podemos tiene consecuencias en los posibles pactos después de mayo. Mermaría las expectativas del PSOE allá donde gobierna en acuerdo salvo que apueste por entenderse con partidos nacionalistas y Ciudadanos. Y quizá Albert Rivera prefiera esto a tener que contar con PP y Vox. En fin, pierde en primer lugar Iglesias y Podemos y, en última instancia, repercute en el PSOE. Tras cursos de recesión y austeridad que han convulsionado a España y al resto del Viejo Continente en los años posteriores a 2008, asombra el debilitamiento de la izquierda que está perdiendo terreno político ante la derecha que encima está envalentonada con la alternancia en el poder en Andalucía que constituye un hito histórico para el PP que, con malos resultados electorales, reemplaza a Susana Díaz y, en suma, a la continuidad de gobiernos socialistas desde la implementación de la autonomía. En Madrid es tradicional la división de la izquierda incluso en etapas de apogeo del PSOE en democracia, aunque ahora con la iniciativa de Errejón de hacer tándem con Carmena lo cambia todo y esta vez queda superada el alcance de esa partición. Con tanto acontecimiento semana tras semana, a este paso llegaremos a mayo con el escenario cada vez más claro: las derechas están insufladas de moral. Se otea una importante transformación.

Rafael Álvarez Gil