Café para todos

El CIS es un chiste de pésimo gusto

06/12/2018

Cada vez que el Centro de Investigaciones Sociológicas de José Félix Tezanos publica un nuevo barómetro, muere un sociólogo. Una de las instituciones referentes en análisis e intención de voto, se ha convertido en un juguete en manos de un catedrático en sociología que hace más por su partido, el PSOE, del que formaba parte de la Ejecutiva Federal, que por la independencia y el rigor que se le presupone.

Tezanos, desde que accediera a la presidencia del CIS gracias al nombramiento otorgado por Pedro Sánchez, se ha convertido en un coleccionista de ridículos. El último fue en Andalucía, donde la institución que dirige pronosticó que los socialistas sacarían un 37% de los votos y 47 escaños, muy lejos de los 33 escaños que logró Susana Díaz. Desde que accedió al cargo, además de cambiar al equipo directivo y poner a gente de su confianza, Tezanos ha pronosticado que el PSOE tiene un apoyo masivo de la sociedad, casi al nivel de Kim Jong-un en Corea del Norte. Según sus barómetros, cada vez más alejados de la realidad, los socialistas se pasearán en unas hipotéticas elecciones generales, casi sin despeinarse. El último informe, hecho público ayer, saca unos resultados brillantes para sus compañeros de partido. Un 31% de estimación de voto y ventaja de 12 puntos con el PP.

«Tezanos está siendo un soldado fiel al general que lo situó en un puesto tan goloso, pero el ridículo institucional es cada vez más escandaloso».

Lo de Andalucía habrá sido un error de cálculo, pensarán los más ingenuos, cuando en realidad lo que está pasando es un intento mediocre de manipulación masiva, cada vez menos eficientes porque los métodos de encuestas han avanzado mucho, y ya no es el CIS el que marca la tendencia.

Tezanos está siendo un soldado fiel al general que lo situó en un puesto tan goloso, pero el ridículo institucional es cada vez más escandaloso. Este tipo de barómetro a medida del que paga le hace más mal que bien a Sánchez, porque, muy a pesar de los políticos, la población todavía tiene cierto criterio.

El catedrático ha convertido el CIS en una institución al servicio de un partido, justo lo contrario de lo que debe hacer cualquier profesional de la sociología. El prestigio del centro está por los suelos, casi tanto como los resultados del PSOE.