Ultramar

El barullo de siempre

15/06/2019

Aristóteles dejó para la historia la sentencia de que algunos animales políticos de origen y procedencia muy diversa contraen extrañas querencias y Fraga, más recientemente y en lenguaje de andar por casa, aseguró que la política hace extraños compañeros de cama. Así pasen los tiempos, así seguimos. Cualesquiera que sean los discursos que abanderen, por mucho que casi todos estén aderezados de grandilocuencia presuntamente bienintencionada y aparente solvencia ética, cualquier pacto es posible y se demuestra que el barullo es lo que se impone. Y más que habrá. Mejor harían en callarse todos, porque ninguno es inocente, porque todos han contradecido sus proclamas unas cuentas veces.

«La historia política reciente de las islas está jalonada de traiciones, desplantes, marrullerías, revanchismo, censuras...»

La historia política reciente de las islas está jalonada de componendas aparentemente increíbles, traiciones, marrullerías, revanchismo, censuras y desplantes, aunque luego tales comportamientos se adjetiven como democráticos, unitarios, de salvación, progreso o estabilidad. Trátase de instalarse en el machito y no de otra cosa. No escapa ninguno y ejemplos hay a espuertas que certifican tan contundente afirmación.

Al principio de la democracia se imponía la dicotomía derecha-izquierda, así se formalizaron los primeros acuerdos, que poco duraron. Con la globalización se dijo que las ideologías habían muerto. Más tarde fue lo de la gente y la casta que no llegó a ninguna parte. De un tiempo para acá se retomó lo de los bloques derecha e izquierda, que ha quedado en simple proclama, y siempre, en esta tierra insular, cada cuatro años se vuelve a hablar de los pactos en cascada, en un lugar donde nos las hay, y así, una y otra vez, fracasan.

En el recuerdo está aquella primera sociedad antinatura entre la UCD y el PSOE que descabalgó de la alcaldía de Las Palmas de Gran Canaria a UPC y se la dio al PSOE, socio de gobierno hasta ese momento, e hizo alcalde a Juan Rodríguez Doreste con solo cuatro concejales con el apoyo de los 14 centristas. Luego se han sucedido decenas, con time sharing incluido. En Telde un llamado Pacto de Avance Democrático unió a comunistas, socialistas y Alianza Popular, para desplazar a Asamblea Canaria. El socialista Carmelo Artiles fue descabalgado de la presidencia del Cabildo grancanario con una alianza de los ahora NC, entre los que estaba el actual presidente de la corporación, con los del PP. En Firgas también NC y CC se unieron a tránsfugas del PP para gobernar. En San Bartolomé de Tirajana unos irreconciliables AV e ICAN tumbaron al PSOE. En Mogán NC llegó a mantener al PP, cuando el ayuntamiento se descomponía con concejales y alcalde detenidos por presuntas corruptelas. En Lanzarote todos se retrataron con el PIL del encarcelado Dimas Martín. CC nació fruto de un ahí te quedas Jerónimo y, a partir de entonces, trapisondas múltiples, como el pacto comprometido en el hotel Santa Brígida con el PSOE y horas después firmado en el Iberia con el PP. Ejemplos hay muchos más. Así que, mejor dejan los ‘palabros’ coherencia, estabilidad, etc, etc, para otros.