La arista

Clavijo se atrinchera en ATI

27/05/2018

Fernando Clavijo ha venido jugando al despiste con su inmediato futuro. En los círculos de poder ha dejado caer en repetidas ocasiones que no tiene ningún interés en continuar al frente de la presidencia del Gobierno, que no le va la vida en ello, que este tema de la política quema mucho y otros comentarios que han inducido a la idea de que no está todo por la labor, y que es muy posible que abra la espita para que otro ocupe su lugar en la candidatura de junio de 2019. Clavijo, que se ha contagiado de los mecanismos de la posverdad, suele crear climas apropiados en línea opuesta a sus intereses, o a los sectores que los que representa y le apoyan, y este es uno de esos escenarios.

Frente a este clima de incertidumbre que ha creado en torno a su persona, el pasado viernes se destapó de forma definitiva en una entrevista en Radio Nacional de España, en la que dijo que le gustaría repetir como candidato de CC porque quiere culminar su trabajo con cuatro años más en la Presidencia del Gobierno. Una declaración de intenciones nada inocente y que se produce justo en el momento en el que varios sectores de su partido, incluido destacados miembros de ATI, abogan por un pacto con el nacionalismo de Nueva Canarias. Clavijo coloca así ante su partido una barrera infranqueable en ese hipotético acuerdo electoral , la de que toda negociación pasa por él mismo y por la presidencia del Gobierno, a la que no está dispuesta a renunciar el sector del ATI más profundo al que representa.

La declaración tiene un contexto que la explica, el hecho de que en este tanteo desde Nueva Canarias se ha lanzado el mensaje inequívoco que cualquier acuerdo electoral con Coalición Canaria pasa porque la presidencia del Gobierno regrese a Gran Canaria después de 16 años secuestrada por ATI. Soltar la presidencia del Gobierno, y devolver el equilibrio en el gobierno regional, no entra en los planes de los apoyos de Clavijo, salvo que la situación sea de desastre total a nivel electoral. Este es precisamente el factor de duda que se ha introducido en ATI, y especialmente en el ámbito del presidente del Cabildo de Tenerife, Carlos Alonso, que en su pragmatismo piensa que siempre es mejor negociar con los propios y mantener el régimen sin la presidencia del Gobierno, que llegar a junio de 2019 con un Parlamento más fragmentado, por la irrupción de Ciudadanos, lleno de enemigos y con todas las posibilidades de pactos de gobierno abiertas, y, por primera vez, sin Coalición Canaria.

Lo que queda de la izquierda en CC, majoreros y una parte importante de Gran Canaria, abogan por ese pacto con la gente de Román Rodríguez, por convicción y por pragmatismo ante el descalabro electoral que se avecina para la organización y la incertidumbre sobre el proceso de derechización y descentralización regional en el que entrará el Estado con el ascenso de Albert Rivera en la próxima convocatoria electoral. La izquierda aspira a olvidar el pasado y afrontar juntos las sacudida que el nacionalismo y el autonomismo sufrirá de la mano de Ciudadanos, protagonista, casi real, del futuro político español.

Frente a estos dos sectores, dentro de CC se ha alzado el de Fernando Clavijo, nada proclive al pacto, en la convicción de que las cosas no irán tan mal en las urnas, sobre todo si logran parar la reforma electoral en Madrid con el apoyo cerrado a Rajoy. Hay que tener en cuenta que es Ana Oramas la que en esta nueva situación de moción de censura se puede convertir en la diputada 176, la que tenga en su mano el futuro de Rajoy después de que Ciudadanos defina su posición. Un voto que, evidentemente, tiene un alto precio, el de dar una patada a la reforma electoral y el apoyo incondicional del PP en Canarias después de las elecciones del próximo año.

Su declaración de intenciones el pasado viernes viene a establecer las posiciones en este debate interno sobre la unidad del nacionalismo. La de Clavijo es clara y antepone a cualquier planteamiento previo la hegemonía de Tenerife, que él mismo representa, en el futuro político inmediato, inviabilizando cualquier acuerdo con Nueva Canarias y dejando en manos de la coyuntura, que él considera favorable, que CC siga gobernando a pesar de seguir perdiendo apoyos. Piensa este sector de Clavijo que el régimen, el neoinsularismo, ha funcionado. Todos han recibido la parte de su tarta, dentro del Gobierno, en las islas y en los municipios, y nada hace prever que el caciquismo que preside el régimen creado por Clavijo le dé la espalda para echarse en manos de extraños a los manejos que ha presidido desde su Gobierno, y mucho menos ahora que entran en las arcas autonómicas dinero fresco de Madrid.