Canarias, supeditada al PSC

El orden y la gestión sanitaria están en manos de las comunidades autónomas. A todas luces, el incentivo político es escaso

Rafael Álvarez Gil
RAFAEL ÁLVAREZ GIL

En el PSOE siempre hubo dos PSC, el catalán y el canario. Pero el primero tuvo más relevancia que el segundo. Y ahora, otra vez, se pone de manifiesto. El Ministerio de Política Territorial y Función Pública es clave: afronta el reto de Catalunya, timonea el debate autonómico (el equilibrio de la pluralidad entre las «nacionalidades y regiones», artículo 2 del texto constitucional) y, encima, es cardinal para el desarrollo competencial pendiente en el reciente Estatuto de Autonomía de Canarias aprobado. Por lo tanto, una cartera idónea en la que Carolina Darias hubiese gozado de una prevalencia indiscutible. Y justo en la etapa histórica y pulso constitucional preciso.

Cuando el coronavirus sea un mal sueño (toda una pesadilla) a olvidar, el Ministerio de Sanidad será una carcasa burocrática y vacía formal y materialmente. La que ofrecieron a Pablo Iglesias y los suyos como señuelo durante la negociación fallida de 2019. Y ese olvido será, con suerte, antes de 2023. Quedará regir la sanidad en Ceuta y Melilla, y poco más. El orden y la gestión sanitaria están en manos de las comunidades autónomas. A todas luces, el incentivo político es escaso por no decir prácticamente nulo. Y ya lo peor a son de encarar la pandemia, ha pasado previsiblemente. No es una plataforma adecuada manifestar a diario los desgraciados partes de guerra a cuenta del número de fallecidos, la evolución de los contagios y la implementación de la vacuna. Así las cosas, la expectativa de Darias en su itinerario podría sufrir una paulatina merma o, también cabe la opción, se convierta en la candidata socialista a la Presidencia en 2023. Dependerá del grado y desgaste de la crisis económica y turística que a partir de este momento podrá padecer Ángel Víctor Torres. Si, además, la cabeza de cartel de CC es Ana Oramas, se doblará la presión sobre Darias. Que esto sea viable o no, pende igualmente de cómo le vaya el 14F a Salvador Illa en Catalunya. Ciertamente, la apuesta de Pedro Sánchez es arriesgada. Por mucho que maneje Ferraz encuestas internas, el 2020 ha sido un curso muy duro, con muchas víctimas. Y aún se desconoce cómo digiere todo esto la sociedad, en este caso la catalana. Para Miquel Iceta son hechos consumados, deja el paso libre porque no le queda otra; sus resultados en 2017, los comicios tras la aplicación del precepto 155 de la Constitución que supuso un punto de inflexión en el pacto territorial, fueron pobres. Es una operación de elevado riesgo electoral. Doble o nada.

Ahora es pronto para confrontarlo, pero dentro de un tiempo (cuanto antes mejor, significaría que el coronavirus ha sido vencido) notaremos en las islas estas circunstancias que determinan el tablero político y las relaciones con Madrid. En fin, una mala noticia para Darias y Torres. Una decisión de Sánchez en la que subyace el pesar habitual para el socialismo en el archipiélago. Era preferible que Darias siguiese en las que eran sus responsabilidades hasta la fecha. Pero el PSC, el catalán, es el que importa e inquieta a Sánchez y Ferraz. Pierde Canarias.