La ola cambia de dirección

Se supone que hay estructuras de partido que deberían estar diseñando estrategias

Francisco Suárez Álamo
FRANCISCO SUÁREZ ÁLAMO

Si hacemos caso a la experiencia, el voto en Canarias suele ir en consonancia a lo que sucede a nivel nacional. De manera que si en todo el Estado la ola del sentimiento popular bate a favor de la izquierda, en las islas ocurre otro tanto. Y si es a la derecha, pues lo mismo. Después sucede que las peculiaridades del factor insular y del sistema electoral derivan en un resultado parlamentario con algunas matizaciones respecto a esas oscilaciones estatales.

En paralelo, hay municipios donde la historia también enseña que si hay una ola nacional, aquí lo que se produce es un tsunami. Especialmente llamativo es el caso de la capital grancanaria, donde el paralelismo entre lo que pasa a nivel nacional y lo que deciden sus votantes es casi mimético. Por eso mismo es una ciudad con un voto sujeto a grandes variaciones, pasando de mayorías de izquierdas a otras de derecha, incluso siendo absolutas en uno y otro caso.

Con esos antecedentes, un sondeo como el de GAD3 publicado ayer debería abrir los ojos a los que gobiernan en Canarias, pues quienes están en la oposición nunca los han cerrado. Estos llevan dos años tratando de recuperar el poder, y si no lo logran en la escena regional porque los números no salen y porque Casimiro Curbelo insiste en que no es momento para experimentos, pues lo intentan -y lo van consiguiendo- en el ámbito insular y local. Coalición Canaria empezó así su reconquista con Santa Cruz y ha seguido sumando fichas, con Fuerteventura como la más reciente y ahora quiere sumar a su zurrón de poder las principales instituciones de Lanzarote. Cuenta para ello con la inestimable ayuda del Partido Popular, que no parece darse cuenta de que en esas alianzas siempre sale reforzado en las urnas CC

En el otro bando, el de los gobernantes, es lógico que anden atareados con la pandemia y sus consecuencias económicas y sociales. Pero se supone que hay estructuras de partido que deberían estar diseñando estrategias, cortocircuitando operaciones a la contra y pensando en cómo llegarán a 2023. Si creían que lo harían instalados en una ola a su favor, pues ya pueden ir tomando nota: el viento ha cambiado y sí hay ola, pero va contra las alianzas de izquierda. ¿Cómo librarse de ese destino? Doctores tiene la ciencia de la política pero quizás convendría, ahora que llegan los fastos de los dos años de la última cita electoral canaria, que algunos recuerden los cambios que prometieron que harían... y que lo comparen con lo que realmente han hecho.