Dos años ha

El 26M de 2019 los canarios se dieron cuenta de que otro mundo era posible

Francisco Suárez Álamo
FRANCISCO SUÁREZ ÁLAMO Las Palmas de Gran Canaria

Cuando la noche del 26 de mayo de 2019 se conoció el resultado de las urnas en Canarias, las calculadoras echaban humo. Las cuentas se centraron en el Parlamento regional, porque todo el mundo sabía que lo que pasara en el mismo determinaría en gran medida la composición de las mayorías en muchos ayuntamientos y cabildos. Y esa noche los canarios se dieron cuenta de que otro mundo era posible. El electorado se decantó por una composición política que abría la puerta a un pacto diferente al del último cuarto de siglo. Diferente no porque fueran tres o cuatro las fuerzas firmantes, sino porque matemáticamente era posible que en la foto no estuviera Coalición Canaria.

Decirlo ahora suena casi normal pero entonces no lo era. Lo saben bien en el Partido Popular y en el propio Partido Socialista, que durante esas casi tres décadas fueron los bailarines alrededor de la única silla con dueño seguro: la de CC.

Entre la votación y la conformación del Pacto de las Flores pasaron muchas cosas. No fue fácil trenzar esa alianza, y no solo porque hubiera dudas sobre dónde quería estar Casimiro Curbelo. También las hubo con Nueva Canarias pero sobre todo las hubo con parte del PSOE, que un día parecía de izquierdas y al siguiente se levantaba con moral masoquista, añorando otro pacto con Coalición. Al final hubo acuerdo y seguramente mérito tanto de quienes lo consiguieron como de los errores de quienes jugaban a la contra. Y no olvidemos la cuota de la dignidad, esa que llevó a alguno a tener claro que no iba a sacrificar la honra propia y la de su partido a cambio de ser un títere en manos de otros. De los de siempre, para entendernos.

Lo que sucedió a continuación ya lo sabemos: dos años de batalla constante contra factores imprevistos. Que si un gran incendio, que si la quiebra de un turoperador gigante, que si una calima histórica, que si una pandemia que se ha llevado por delante la vida de centenares de personas y nos ha colocado detrás de una mascarilla y midiendo la distancia con los demás, que si una crisis migratoria... todo eso ha estado ahí para condicionar la acción de gobierno, para trastocar los planes y obligar, en gran medida, a ir improvisando.

Pero si hace dos años hubiese salido otra cosa de las urnas, estoy seguro de que no habríamos asistido a una votación como la de ayer en el Parlamento. Y tampoco a la aprobación, como hoy sucederá, de una ley trans. Detalles como esos confirman que lo del 26M de 2019 no fue una anécdota. Pero podrá serlo si algunos olvidan cuál fue el sentido del voto.