Acusados por los atentados de Cataluña el 17-A / EFE

Las víctimas del 17-A critican el apoyo recibido de las instituciones

«Tuvimos mucha soledad. No nos atendieron bien», asegura un afectado que se pregunta: «¿Hay suficiente dinero en el mundo para sacar a mi hijo de un nicho?«

CRISTIAN REINO Barcelona

Xavi tenía tres años. Vivía en Rubí. El fatídico 17 de agosto de 2017 estaba en Barcelona con su familia. Paseaban por la Rambla cuando ocurrió la tragedia. Su madre y su hermana se salvaron porque estaban comprando una pulserita unos metros atrás. Pero Xavi y su tío Paco murieron atropellados por la furgoneta que conducía Younes Abouyaaqoub. El padre de Xavi, Javier Martínez, declaró este viernes en la cuarta jornada del juicio en la Audiencia Nacional por los atentados yihadistas del 17-A de la Rambla y Cambrils (Tarragona), en los que perdieron la vida 16 personas, entre ellas dos niños.

Martínez ofreció el relato desgarrador de un padre que perdió a su hijo como consecuencia de la barbarie terrorista y criticó el apoyo que recibieron por parte de las instituciones, en concreto del Gobierno central. «Tuvimos mucha soledad. No nos atendieron bien», denunció. Martínez señaló que les dieron 250.000 euros de indemnización. «¿Hay suficiente dinero en el mundo para sacar a mi hijo de un nicho? Mi hijo vale 250.000 euros», lamentó.

Recordó cómo fueron los momentos en que su exmujer le llamó para decirle lo que había ocurrido, cómo fue su llegada a la Rambla y al centro de salud donde los médicos luchaban por salvar la vida del pequeño Xavi y lo duro que fue cuando no dejaron ni que se llevara el cuerpo ya sin vida para enterrarlo pues por cuestiones legales tenían que hacerle una autopsia. Desde entonces, Javier trata de llegar al fondo de lo ocurrido en los atentados y quiere saber qué falló para que no vuelva a ocurrir y que la muerte de Xavi sirva para algo.