Reinosa, inundada tras desbordarse el río Híjar

20/12/2019

La localidad cántabra de Reinosa ha amanecido este viernes teñida del marrón del lodo que ha traído consigo las peores inundaciones que recuerdan sus habitantes, que han visto cómo la fuerza del agua ha anegado tanto viviendas como locales y garajes, llevándose por delante sus coches y recuerdos.

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Tras las fuertes lluvias de ayer, el desborde de los ríos Híjar e Izarilla ha provocado que el agua haya llegado a los 2 metros de altura, destrozando todo lo que ha encontrado a su paso.

Son las terceras inundaciones que sufre Cantabria este año, después de las ocurridas en enero y en octubre, en esta ocasión en la zona campurriana, que se encuentra al sur de la región, donde están acostumbrados al frío invernal y a la nieve, pero no a las riadas.

Escobas en mano y con la tristeza de, en algunos casos, haberlo perdido todo, los vecinos más próximos a la mítica fábrica de la Naval, que a su vez se encuentra muy cerca del río, han pasado esta mañana a ver cómo habían quedado sus pertenencias después de que anoche la riada arrastrara coches por la calle como si de botes se trataran.

Algunos apuntan a que las fuertes lluvias que azotaron anoche a Reinosa pudieron verse agravadas con el deshielo de la zona de Brañavieja, causado por el viento sur que durante los últimos días ha soplado en la región.

Lo cierto es que la fuerza del agua ha provocado daños en las vías que han obligado a Adif a cortar el paso de trenes los próximos días, cerrando así una de las principales vías de entrada a Cantabria desde la Meseta.

Tras el torrente de agua ha comenzado el trasiego de palas excavadoras y coches de Protección Civil por la avenida de La Naval, donde también ha estado el presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, que ha llegado a primera hora a Reinosa para comprobar de primera mano los efectos de las inundaciones.

Revilla ha estado acompañado por el alcalde de Reinosa, José Miguel Barrio, y la consejera de Presidencia, Paula Fernández, que ha realizado la visita ataviada con un abrigo naranja del servicio de emergencias como si fuera un miembro más del 112.

Reinosa, inundada tras desbordarse el río Híjar

En declaraciones a Efe, el jefe del Ejecutivo regional ha lamentado una vez más, como en ocasiones anteriores, que el cauce de los ríos no estuviera limpio, por lo que cree que la Confederación Hidrográfica "se tiene que poner las pilas".

"Tenemos sin cobrar la anterior, habrá que ir sumando", ha dicho Revilla, quien ha agregado que se pedirá la declaración de la localidad como zona de grave emergencia.

También se han acercado a presenciar lo ocurrido el delegado del Gobierno, Eduardo Echevarría, y el vicepresidente de Cantabria, Pablo Zuloaga, quienes han mandado un mensaje de ánimo a los vecinos y les han garantizado el apoyo de las instituciones.

El alcalde de Reinosa, José Miguel Barrio, coincidiendo con el sentir de la mayoría de vecinos, ha asegurado que nunca había visto nada similar en la ciudad, y al igual que el resto de vecinos ha celebrado que no haya habido daños personales.

"Yo nací en esta calle y jamás en la vida he visto una situación como esta en el río Hijar", ha reconocido Barrio.

El Ayuntamiento va a abrir una oficina para que los vecinos puedan informar de los daños en sus viviendas, algunos de los cuales no pudieron acceder a sus casas y han tenido que pasar la noche en un hotel.

Una vez que han hecho las fotos de lo ocurrido para dar parte a los seguros, los vecinos han comenzado a hacer recuento de lo que ha quedado, como es el caso de César, propietario de un local situado en la avenida que peor suerte ha corrido, que explica a Efe, visiblemente emocionado, que ha sido "muy dramático".

Sólo le dio tiempo a mover los coches y, aún así, uno de ellos se lo llevó la riada.

Reinosa, inundada tras desbordarse el río Híjar

A su juicio era algo "impredecible" y que los vecinos "nunca" habían visto. "Era sálvese quien pueda", subraya, antes de añadir que en su caso ha perdido toda la comida que guardaba en el arcón, bicicletas, maquinaria y calefactores, entre otras cosas.

"La suerte es que vivo en un cuarto y no he tenido el problema de algunos mayores que viven en los bajos", destaca.

Yolanda, cuya vivienda ha quedado totalmente anegada, recuerda cómo la puerta del portal se reventó y, al entrar también el río por el patio, no pudieron contener más el agua, que alcanzaba casi un metro y medio de altura, y decidieron subirse al segundo piso para refugiarse.

En los 54 años que ha vivido ella en esta zona y en los 91 de su madre, señala que ninguna de las dos habían visto algo semejante.