La exconsellera Meritxell Serret. / efe

El Supremo envía a juicio a la exconsejera Serret por desobediencia el 1-O

La dirigente de ERC, que huyó junto a Puigdemont a Waterloo, no será juzgada por malversación

CRISTIAN REINO Barcelona

La sala de lo penal del Tribunal Supremo ha abierto juicio oral por un delito de desobediencia grave a la exconsejera de Agricultura de la Generalitat catalana, Meritxell Serret. La dirigente de ERC, actual diputada autonómica y consejera durante los hechos de octubre de 2017, será juzgada en el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC). El Supremo envía la causa al Tribunal Superior, al entender que es el órgano competente para su enjuiciamiento, al no haberse formulado acusación contra la exconsejera por un delito de malversación de caudales públicos.

Serret huyó a Waterloo junto a Carles Puigdemont. La justicia española la declaró en rebeldía. En un principio, fue acusada de desobediencia y malversación, como otros exconsejeros del Govern juzgados en el juicio del 'procés' en el Supremo, como Carles Mundó, Meritxell Borràs y Santi Vila. Estos cuatro fueron absueltos del delito de malversación y fueron condenados por el de desobediencia. Todos los demás, fueron condenados por sedición y algunos también por malversación. Según el auto del Supremo, en la sentencia del Alto Tribunal sobre el 'procés', «en los hechos probados no se hace mención alguna a la Consejería de Agricultura como causante de desviación de fondos» durante el referéndum ilegal del 1-O de 2017, por lo que las partes, el Ministerio Fiscal, la Abogacía del Estado y la acusación popular, ejercida por VOX, solicitaron la apertura del juicio oral contra la exconsejera catalana únicamente por un delito de desobediencia.

Hace un año, tras casi tres huida en Bruselas, Serret regresó por sorpresa a España y se entregó al Supremo, con el objetivo de tomar posesión de su acta de diputada autonómica y regularizar su situación procesal de rebeldía. En octubre de 2017 huyó junto a Carles Puigdemont, Toni Comín, Lluís Puig y Clara Ponsatí. En la capital belga, fue nombrada delegada del Govern ante la UE. Tras su entrega, el juez instructor Pablo Llarena la citó para ser interrogada un mes después. Poco después, quedó en libertad provisional. «Doy este paso porque ahora soy diputada y porque desde hace año y medio no tengo orden internacional de detención», expresó poco después de comparecer ante el juez. Serret era, además, la única dirigente de ERC que permanecía en Bruselas.