El expresidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, a su llegada al congreso del partido. / ep

Borràs releva a Puigdemont al frente de Junts llamando a «recomenzar» el 'procés'

El expresidente de la Generalitat se despide de la primera línea y emplaza al combate contra el Estado

CRISTIAN REINO

La política catalana cerró este sábado un ciclo, el que empezó en 2016 con la elección de Carles Puigdemont como presidente de la Generalitat, tras la renuncia de Artur Mas. El expresidente de la Generalitat, huido de la justicia en Waterloo, ha sido desde entonces el líder supremo del movimiento independentista. Este sábado concluyó su mandato como presidente de Junts, pasó a la reserva y entregó el testigo a Laura Borràs, actual presidenta del Parlamento catalán. Acaba la etapa Puigdemont, que seguirá como referente moral del nacionalismo en el Consejo para la República, y empieza la de Laura Borràs. La dirigente nacionalista, del sector más radical, fue entronizada presidenta de la formación, en un congreso celebrado en la localidad gala de Argelers.

Borràs compartirá la cúpula con Jordi Turull, exconsejero de la Presidencia, condenado por los hechos de octubre de 2017 y más tarde indultado. Es el nuevo secretario general y contra pronóstico obtuvo más votos que la presidenta. Sustituye a Jordi Sànchez. En unos meses, los primeros espadas del desafío de 2017 han abandonado la primera línea: Puigdemont, Sànchez y Cuixart. Solo queda Oriol Junqueras, presidente de ERC.

Puigdemont se despidió, atacando a España y apelando a la movilización. El expresidente de la Generalitat llamó al combate contra el Estado «corrupto» y de la «represión», que «nos considerará siempre ciudadanos de segunda o de tercera» y contra la estrategia de ERC.

Borràs, tras coger el relevo, puso el foco en el objetivo de «culminar» la independencia. «Somos puigdemontistas -afirmó-, somos independentistas, ambiciosos, insobornables y determinados». La presidenta del Parlament apostó por «recomenzar» el 'procés' y «reconstruirlo» para avanzar hacia la secesión, porque «no podemos esperar» a que lo haga la próxima generación. La dirigente nacionalista arremetió contra la mesa de diálogo y advirtió al Gobierno de que no está dispuesta a pasar página. Turull, mientras, abogó por poner la «directa» hacia la ruptura. «Del referéndum o referéndum al independencia o independencia», aseveró.

Desbancar a ERC

Laura Borràs, de corte populista, se ha hecho con el control del partido. Además de la presidencia, su entorno ocupa dos de las cuatro vicepresidencias, así como la secretaría de organización. El objetivo de la nueva presidenta es desbancar a ERC como fuerza de referencia del independentismo. Defiende la vía unilateral y no descarta romper con Esquerra en el Govern, pero su talón de Aquiles es la causa judicial que arrastra y por la que está imputada por cuatro delitos, entre ellos malversación y prevaricación, cuando fue directora de la Institución de las Letras Catalanas. Si es procesada, puede ser obligada a dejar el cargo al frente de la Cámara catalana.

Tras la elección de la cúpula, la nueva dirección juntera debe consensuar su estrategia independentista y el corpus ideológico del partido. Esa tarea se aplaza para la segunda parte del congreso, que se celebrará a mediados de julio. Para la hoja de ruta, Borràs aboga por enterrar el diálogo con el Gobierno y empezar a preparar un nuevo embate. En este punto, como en otros, el secesionismo catalán es un reino de taifas. ERC no renuncia a la vía pragmática y de diálogo con el Gobierno, Borràs propone una nueva declaración de soberanía como la de 2015, que dio el pistoletazo de salida al 'procés' y la CUP exige un referéndum unilateral antes de 2025. La ANC sitúa el horizonte de la independencia como muy tarde ese mismo año.