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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. EP

Sánchez encaja sin cuestionar la crisis impuesta por su socio

Los socialistas, aun sorprendidos, dudan del impacto del gesto de Iglesias pero esperan que ayude a la izquierda a sumar en Madrid

Lunes, 15 de marzo 2021, 13:05

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«Hasta el 4 de mayo, nada está escrito», resumía este lunes un miembro de la ejecutiva socialista. Ni Pedro Sánchez ni nadie en el PSOE tenía conciencia de que Pablo Iglesias estuviera pensando en abandonar el Gobierno para competir por la presidencia de la Comunidad de Madrid hasta este mismo lunes por la mañana y, por ese mismo motivo, pocos se atreven a vaticinar cuáles serán las consecuencias de esa decisión, tanto para la dinámica del Ejecutivo como para las expectativas electorales. Pero, lejos de mostrar malestar, el presidente se apresuró a desear a su socio de coalición «suerte en su nueva andadura política». Y no lo hizo por pura retórica.

La impresión más generalizada entre los socialistas es que la candidatura de Iglesias puede, a pesar de sus «inconvenientes», reportarles algún beneficio. El líder de Unidas Podemos toma las riendas de su formación en una comunidad en la que a la política se le da siempre trascendencia nacional para, literalmente, evitar su desaparición. Las encuestas señalaban que, tras haber perdido 20 escaños en los últimos comicios, hasta quedar en siete, ahora corría el riesgo de no superar siquiera la barrera del 5% que permite obtener representación en la Asamblea. «Su entrada -dicen- puede ser un revulsivo para la izquierda».

La contrapartida es para todos evidente. Iglesias es un elemento polarizador y, como tal, puede terminar de movilizar a favor de la popular Isabel Díaz Ayuso a los votantes del bloque de la derecha que no lo estuvieran ya. Pero en la dirección del PSOE también confían en que reactive a una izquierda alicaída. Ángel Gabilondo, su candidato, ofrece, a su juicio, solvencia y sensatez, pero a estas alturas la suya no resulta para buena parte del electorado de izquierdas una opción ilusionante. Y también quienes en 2019 optaron por Más País, que hace dos años irrumpió en la Cámara autonómica con 20 escaños, pueden sentirse huérfanos tras el salto de Íñigo Errejón al Congreso (aunque en los últimos sondeos la formación aguantaba relativamente bien).

En 2019 los bloques quedaron muy igualados y aunque el PSOE logró convertirse por primera vez desde 1987 en primera fuerza, la alianza de PP y Cs con el apoyo externo de Vox superó en cuatro escaños la posible suma con Podemos y Más Madrid. Los socialistas tienen claro que ganará el que más pueda movilizar. De ahí, la frase de Sánchez sobre la elección de Iglesias. «Le he deseado suerte, aunque un poquito menos de suerte que al candidato del PSOE, Ángel Gabilondo».

Relación interna

Sobre el impacto que tendrá en la marcha del Ejecutivo este último movimiento hay disparidad de opiniones. Algunas fuentes de la dirección socialista creen que se quitan «un dolor de cabeza» y que la tensión quedará rebajada. Otros, que Iglesias es más peligroso fuera que dentro. Pero en Ferraz insisten en que es difícil saberlo y que seguramente el resultado electoral será determinante.

LAS CLAVES:

  • Cambios. El presidente nombrará vicepresidenta segunda a Yolanda Díaz, a voluntad del líder de Podemos

  • 4 de mayo. En el PSOE confían en que el golpe de efecto actúe de revulsivo para la alicaída izquierda

De momento, Sánchez optó este lunes por encajar el golpe y evitar la mínima confrontación. En una comparecencia tras la cumbre hispano-francesa que celebró con Emmanuel Macron en Montauban, y en la que confesó que Iglesias le había llamado para darle la buena nueva esa misma mañana, dio a entender que asumirá sin más las propuestas del secretario general de Unidas Podemos para la remodelación de su ala del Gobierno y situará a la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, como vicepresidenta segunda. «En eso no va a haber ningún tipo de problema», dijo.

Lo que está por ver es si, aprovechando la ocasión, se hace una crisis más amplia. Se verá «en los próximos días», cuando se materialice el adiós de Iglesias.

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