Pedro Sánchez observa al portavoz de Esquerra, Gabriel Rufián, durante un pleno del Congreso de los Diputados. / EP

Los socios de Sánchez encarecen su apoyo a las puertas del primer test presupuestario

ERC, PNV y EH Bildu, marcan sus líneas rojas al Gobierno en una semana clave para la negociación de las Cuentas públicas

Miguel Ángel Alfonso
MIGUEL ÁNGEL ALFONSO Madrid

Mientras PSOE y PP permanecen enfrascados en las negociaciones para la renovación del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), la actividad parlamentaria no da respiro al Gobierno y este viernes tendrá lugar el siguiente hito de la legislatura: se cierra el plazo para presentar enmiendas a la totalidad a los Presupuestos Generales del Estado (PGE). A las puertas de otra semana de contactos a alto nivel entre formaciones, los aliados del llamado bloque de investidura (Esquerra, PNV, EH Bildu y Más País, entre otros) encarecen sus exigencias con la esperanza de sacar el mayor rédito posible a cambio de su apoyo a las Cuentas públicas.

Sobre todo después de que la «geometría variable» que trató de implantar Pedro Sánchez en el hemiciclo se haya escorado a la bancada de la izquierda tras incluir en el borrador medidas como el impuesto extraordinario a la banca y eléctricas o la subida de las pensiones. Esta vez, l presidente no podrá amagar con intentar optar por la 'vía Ciudadanos', después de que los de Inés Arrimadas se hayan mostrado especialmente críticos con estas dos propuestas. También están , por ahora, en el no el Partido Popular, Vox, Foro Asturias y los dos diputados díscolos de UPN.

Por lo tanto, las enmiendas que se registren antes del viernes servirán para tomar el pulso al sistema de alianzas con el que encara el Gobierno el poco más de un año que resta para las elecciones generales, con unos comicios locales y autonómicos el próximo mayo que ya son percibidos como una «primera vuelta» para algunas formaciones, entre ellas el Partido Popular.

Superadas las negociaciones internas -rodeadas de tensión por la subida del 25,8% del gasto militar- el Ejecutivo de coalición parte de salida con 154 apoyos (120 del PSOE y 34 de Unidas Podemos, que aún no ha sustituido el escaño vacío de Alberto Rodríguez). Esta cifra le obliga, una vez más, a contentar a Esquerra (13 diputados) y a los partidos vascos: PNV (6) y EH Bildu (5).

Las líneas rojas de los aliados

Los republicanos, inmersos en una crisis tras la salida de Junts del Ejecutivo catalán, no van a poner sencillo su apoyo. Su portavoz parlamentario, Gabriel Rufián, ya dejó claro que Moncloa «va a tener que sudar» en estas negociaciones. El jueves, durante la comparecencia de Sánchez en el Congreso, el dirigente de ERC resumió las líneas rojas de su formación enumerando asuntos como la Ley de Vivienda -actualmente en tramitación parlamentaria-, las «insuficiencias» que tiene a su juicio la reforma laboral o algunas «promesas incumplidas» respecto a infraestructuras en Cataluña. Según señaló, «de los 1.200 millones de euros para trenes prometidos solo han cumplido con 191 millones».

Otro asunto que Esquerra lleva pidiendo a lo largo de la legislatura al Gobierno es la reforma del delito de Sedición. Un asunto clave para los republicanos que ahora amagan con presentar una enmienda a la totalidad en los próximos días si el PSOE no empieza a «desjudicializar» el 'procés'.

El PNV tampoco quiere que Sánchez de por hecho su apoyo antes de iniciar las conversaciones, por eso esconden sus cartas en este sentido y no descartan enmendar la totalidad de las Cuentas a falta de cuatro días para que venza el plazo. El portavoz de los nacionalistas vascos en la Cámara baja, Aitor Esteban, pidió al Ejecutivo tener «cuidado con las medidas que se adopten» y le pidió ser «prudentes y equilibrados». A Sánchez le recordó las previsiones a la baja del Fondo Monetario Internacional (FMI), la recesión declarada ya por Alemania y la persistencia de la inflación. Por todo ello ya vaticinó que «octubre será un mes largo» mientras insiste en la transferencia de competencias «que aún están pendientes».

«Hay mucho que negociar»

Más receptivos al proyecto de le se mostraron en EH Bildu. La formación abertzale considera «positivo» el carácter social de los Presupuestos aprobados hace dos semanas en el Consejo de Ministros, sin embargo critican duramente el aumento del gasto militar. «Me parece mal un aumento. Son gastos que no ayudan a buscar una sociedad más cohesionada en lo social. Son gastos innecesarios», apuntó este domingo el diputado Oskar Matute en una entrevista en Radio Euskadi. Por eso advierten al Gobierno que no lancen aún las campanas al vuelo pese a el respaldo que hasta ahora han obtenido de ellos. «Hay mucho que negociar y mucha tela que cortar», zanjó Matute.

El parlamentario de Bildu también lanzó un dardo sobre el traspaso de competencias al País Vasco: «Hay una utilización partidista del traspaso de las transferencias. Pero no ahora, en los últimos 40 años. El Estatuto tiene rango de ley, es constitucional, pero quienes se dicen constitucionalistas siguen sin traspasar transferencias».

Desde el Grupo Plural, aliados habituales del Gobierno como Íñigo Errejón (Más País) o Joan Baldoví (Compromís) reclaman más ambición a Sánchez. «El camino es el correcto pero hace falta más», afirmó Errejón. El político madrileño pide al Gobierno intervenir la cesta básica de los alimentos y fijar una meta del 100% de energía renovable.

Moncloa, por su parte, cree que estas exigencias forman parte del juego parlamentario que se desata en cada negociación importante y aseguran que «la sangres no llegará al río». En Unidas Podemos, en cambio, se muestran más reservados y creen que «todavía hay que jugar el partido».