El vicepresidente del Govern y presidente de la Generalitat en funciones, Pere Aragonès, presidió la reunión semanal del gobierno catalán. / EFE

ERC y Junts chocan en el reparto de poder y el plan soberanista

Los independentistas tienen mes y medio para buscar un acuerdo que desencalle la investidura de Pere Aragonès

CRISTIAN REINO Barcelona

ERC y Junts negocian la investidura de Pere Aragonès, tras los dos intentos fallidos de finales de marzo, con la presión de que tienen de plazo máximo hasta el 26 de mayo para ponerse de acuerdo y evitar nuevas elecciones. Estos son los escollos que bloquean el pacto.

El reparto de poder. En este apartado están incluidos el diseño del Govern y el reparto de carteras, pero también quién controla los medios de comunicación públicos y los fondos europeos, cuando lleguen. Pere Aragonès en su discurso de investidura se comprometió a confeccionar un gobierno paritario y abogó por crear tres nuevas consejerías: Acción climática, Feminismos y Universidades. Junts ha amagado en los últimos días con apoyar la investidura de Aragonès y luego pasar a la oposición. Sin embargo, en la reanudación de las negociaciones, ambos partidos están ya abordando el programa de gobierno.

En el reparto del poder se pone el foco en que no se repitan los errores de los últimos años, en que en la práctica ha habido dos gobiernos al mismo tiempo, uno de Junts y otro de ERC. Quim Torra lo ha reconocido recientemente, cuando lamentó que en el inicio de la pandemia, y con la crisis que estalló en las residencias, no pudo cesar al consejero de Trabajo y Asuntos Sociales, de quien dependían los geriátricos, porque Esquerra se negó. Esta desconfianza entre socios es muy difícil que desaparezca. Para limar asperezas, Aragonès se comprometió además a someterse a una moción de confianza a la mitad de la legislatura.

Madrid. Es uno de los puntos calientes. Junts siempre ha apostado por la estrategia unitaria en el Congreso, pero Esquerra se resiste. Desde la moción de censura que aupó a Pedro Sánchez a la Presidencia del Gobierno, los republicanos han apostado por una vía de colaboración con el PSOE y Unidas Podemos. ERC apoyó la investidura de Sánchez y permitió la aprobación de los Presupuestos. Gabriel Rufián lleva semanas amenazando al Gobierno con un cambio de rasante, si no mueve ficha en la cuestión de los indultos a los presos del 'procés'. Pero ERC no está dispuesta a que la estrategia en Madrid la dirija Junts. Nosotros tenemos 13 diputados y ellos, 4, ha argumentado Gabriel Rufián. Junts no es partidaria de tender la mano al Gobierno. Si ERC acusa a Junts de vender humo con una vía unilateral a día de hoy imposible, los de Puigdemont replican que quien vende humo es Esquerra con la mesa de diálogo.

Reactivar el 'procés'

Hoja de ruta soberanista. Es un tema central. A día de hoy, ningún partido en Cataluña sabe cómo reactivar el 'procés', toda vez que el independentismo quemó todas sus naves en octubre de 2017. Pero los partidos secesionistas se esfuerzan en tratar de hacer ver que tienen un nuevo plan. El punto que hace encallar la negociación, según expresó Toní Comín, de Junts, días atrás es la negativa de ERC a poner por escrito qué intenciones tiene en caso de que la mesa de diálogo encalle. Aragonès está dispuesto a darle dos años de margen a la mesa con el Gobierno. Pero no hay plan B para el día en que el Ejecutivo central agote la negociación y se cierre en banda a un referéndum. En realidad, tanto Oriol Junqueras como Carles Puigdemont coinciden en que si fracasa la vía dialogada, deberán regresar a la unilateral. Pero Esquerra no quiere precipitarse comprometiéndose a las primeras de cambio a un nuevo 1-O.

Consejo para la República. Esta carpeta podría estar encuadrada en la del reparto de poder. Y es que, Junts reclama un papel central al Consejo para la República, entidad privada que preside Carles Puigdemont desde Waterloo, en la dirección del Govern y del movimiento secesionista. Pere Aragonès dejo claro que no aceptará «tutelas». Será clave saber cuánto está dispuesto a ceder ERC frente al expresidente de la Generalitat, que se resiste a quedar relegado a un segundo plano y exige una bicefalia como ocurría con Quim Torra.