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El presidente del Gobierno junto al líder portugués, António Costa, en la cumbre hispano-lusa celebrada en Viana do Castelo EP

Sánchez carga contra Guindos por el revés del BCE, pero el Gobierno «mejorará» el impuesto

Ironiza con las «ganas de ayudar» del exministro del PP, a quien reprocha su pasado en Lehman Brothers y el rescate bancario

Viernes, 4 de noviembre 2022, 10:22

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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, quiso minimizar ayer el impacto del crítico dictamen del Banco Central Europeo (BCE) sobre el nuevo impuesto a la banca que ha impulsado su Ejecutivo y se mostró dispuesto a seguir adelante con su plan tributario. Hasta cuatro ministros emitieron su opinión más o menos disconforme, más o menos matizada, sobre el documento del Eurobanco que supone un varapalo. Pero el mensaje que subyace a las declaraciones es que el Ejecutivo, tras saber lo que piensa Fráncfort, asume y está abierto a «mejorar» el diseño del tributo.

Sánchez no cuestionó al BCE como tal, pero sí centró sus dardos, lanzados con una contundencia inhabitual dada las altas responsabilidades que ostentan uno y otro, en su vicepresidente, Luis de Guindos. En la rueda de prensa posterior a la cumbre hispano-lusa celebrada en Viana do Castelo, el jefe del Gobierno ironizó agradeciendo las «ganas de ayudar» que dice tener De Guindos para justificar el informe. Y le recordó su currículum como el ministro de Economía del PP que fue «el artífice del rescate al sector financiero que decía que no iba a costar un céntimo de euro» y su puesto previo como directivo de Lehman Brothers, el símbolo financiero cuya quiebra que se convirtió en el detonante de la crisis de 2008.

A primera hora de la mañana, el hoy vicepresidente del BCE había defendido que lo que busca el organismo con su dictamen sobre el futuro impuesto español a la banca, desvelado el jueves por la tarde, es «tratar de ayudar» al Ejecutivo en la tramitación de su iniciativa; consciente, eso sí, de que su criterio no es vinculante. «Nuestra opinión trata de ayudar a los gobiernos y eso a menudo la gente lo olvida», añadió De Guindos.

Más allá de su acidez hacia el exministro del PP, Sánchez sí dijo que el Ejecutivo toma nota del informe y que lo estudiará aunque ratificando que «el Gobierno de España sigue con su hoja de ruta» de sacar adelante «este importante impuesto». Los dos grupos parlamentarios que sostienen al Gobierno, Unidas Podemos y PSOE, lo han trasladado ya al Congreso para su debate y aprobación, frente a la exigencia del PP de que lo retire. Ante el revés recibido desde Fráncfort, la titular de Hacienda, María Jesús Montero, salió en defensa de mantener el gravamen y se quedó con que el BCE «en ningún caso pone en cuestión ni pide la paralización» de su aplicación.

Tanto Montero como la vicepresidenta primera, Nadia Calviño, sostienen que las objeciones que el Eurobanco pone sobre la mesa en su documento fueron tenidas en cuenta en el diseño del tributo. Y Calviño esgrimió ayer, además, que el volumen de los beneficios extraordinarios del sector bancario dan margen para que el impuesto no afecte a la concesión de crédito y al buen funcionamiento del sector financiero frente al aviso del organismo internacional.

No obstante, la vicepresidenta económica del Gobierno también asumió que la propuesta tributaria «mejorará» en el curso del trámite parlamentario, aunque no precisó en qué. El ministro Bolaños recurrió al mismo tono conciliador al incidir en que el Ejecutivo estudiará las apreciaciones del Eurobanco para «ver en qué medida se podría mejorar el diseño del impuesto». Pero precisó que la iniciativa que defiende el Gobierno prevé evitar la repercusión en los clientes del gravamen, algo que también recalcó Sánchez, consciente de que este es uno de los flancos de crítica al tributo.

«Un 'copia-pega'»

La sucesión de opiniones lanzadas desde el Gobierno a lo largo de la jornada evidenciaron el impacto que ha tenido el informe. Las críticas de Sánchez, ceñidas a la figura de De Guindos, contrastaron con las más severas pronunciadas horas antes por José Luis Escrivá. El ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones abogó por «rebajar el estatus» del dictamen del BCE porque no es la primera vez que emite un documento semejante y llegó a sugerir que el que se ha dado a conocer ahora es un «'copy-paste'» (copia-pega) de otras evaluaciones de momentos y contextos distintos.

Escrivá considera «sorprendente» que el Eurobanco advierta sobre las consecuencias del impuesto en el crédito coincidiendo con las subidas en los tipos de interés que está aplicando: «¿Para qué lo hace? Igual lo hace para suavizar el crecimiento del crédito; por lo tanto, que opine esto una institución que está subiendo los tipos de interés me parece bastante paradójico», reflexionó.

Pero en el trasfondo del disgusto más o menos notorio, el Gobierno asume que el documento que el BCE elaboró a petición del Congreso de los Diputados cuando comenzó la tramitación de los dos gravámenes -incluidos en una única norma- propiciará cambios en su diseño durante el periodo de enmiendas parciales, una vez que la Cámara ya ha rechazado la de totalidad de Ciudadanos.

Junto a ello, está descontado ya que España adaptará al europeo su otro tributo -el de las energéticas- para gravar los beneficios y no la facturación. Fráncfort mete ahora más presión en lo referido al gravamen a la banca y da argumentos a las reclamaciones de las patronales del sector, CECA y AEB. La primera espera que en la tramitación de la norma se tenga en cuenta la opinión del BCE y la segunda insiste en que el tributo es perjudicial para la economía y el empleo.

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